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Japón aplica una nueva ley imperial: las princesas pueden seguir en la familia, pero no heredar el trono

La reforma en vigor desde el sábado permite conservar el estatus tras el matrimonio y adoptar a ciertos descendientes varones de antiguas ramas. Mantiene intacta la regla que excluye a las mujeres de la sucesión.

El emperador Akihito, la emperatriz Michiko y la princesa Aiko
El emperador Akihito, la emperatriz Michiko y la princesa Aiko. © Foto: Embajada de Japón en Sri Lanka

Japón puso en vigor el sábado 24 de octubre una reforma de la ley que regula a su familia imperial. Las mujeres nacidas en ella ya no perderán automáticamente su condición de integrantes al casarse con un hombre ajeno a la institución. También se abre una vía de adopción para determinados descendientes varones de antiguas ramas imperiales. La modificación busca responder a la reducción del número de miembros disponibles para las funciones oficiales, pero deja intacta la cuestión más discutida: una mujer sigue sin poder suceder al emperador.

La distinción entre pertenecer a la familia y heredar el trono es esencial para entender la noticia. La princesa Aiko, hija única del emperador Naruhito, podrá conservar su posición dentro de la institución si se casa conforme a la nueva norma. Sin embargo, la regla sucesoria continúa reservando el trono a hombres de línea paterna. Por eso el cambio no convierte a Aiko en heredera ni altera el orden que sitúa primero al hermano menor del emperador, Fumihito, y después a su hijo Hisahito.

Una puerta para permanecer, otra que sigue cerrada

Hasta esta reforma, una princesa que se casaba con un hombre fuera de la familia imperial perdía su estatus. El caso de Mako, que dejó la institución tras su matrimonio en 2021, mostró el efecto práctico de esa disposición. La nueva ley separa matrimonio y salida automática: una integrante puede continuar con sus tareas oficiales después de casarse. Para las mujeres que ya formaban parte de la familia al entrar en vigor el texto, la Agencia de la Casa Imperial explica que existe una disposición transitoria que les permite optar por abandonarla al casarse si esa es su voluntad.

La decisión de conservar el estatus no resuelve todas las preguntas sobre la vida familiar. El esposo que no pertenece a la familia imperial no adquiere por ese solo hecho la misma condición, y tampoco la adquieren automáticamente los hijos de esa unión. La convivencia, la residencia y la participación de esos familiares en actos oficiales deberán organizarse en la práctica. La agencia japonesa Jiji Press señaló que el Gobierno considera importante respetar la voluntad de las personas afectadas al aplicar el sistema.

La reforma responde a un problema de personal además de uno dinástico. Los miembros de la familia imperial cumplen actos de representación, visitan instituciones y sostienen ceremonias. Si cada matrimonio de una princesa reducía el grupo disponible, la carga se concentraba en menos personas. Permitir que permanezcan puede conservar experiencia y continuidad en esas funciones. No obstante, mantener el estatus no equivale a reconocer el derecho de acceder al trono.

La adopción y sus límites

La segunda novedad permite que ciertas personas de la familia imperial, con la aprobación del Consejo de la Casa Imperial, adopten a varones de al menos 15 años descendientes por línea paterna de antiguos miembros. El candidato debe carecer de cónyuge e hijos. La norma no abre una adopción general ni permite incorporar a cualquier pariente lejano: fija condiciones de ascendencia, edad y situación familiar. Es una vía pensada para aumentar el número de hombres dentro de una institución cuyos miembros se han reducido.

El texto oficial establece otro límite significativo. El hombre que entra en la familia por adopción no adquiere personalmente derecho a suceder al emperador. La ley distingue su nueva condición de miembro imperial de la capacidad de ocupar el trono. Sus descendientes se rigen por la línea de sangre de origen conforme a las reglas sucesorias, una cuestión que exige leer las disposiciones específicas en lugar de resumir la reforma como una elección inmediata de nuevos herederos.

Por ahora, la aprobación de una posibilidad legal tampoco significa que ya se haya realizado una adopción. Habría que identificar candidatos que cumplan los requisitos, obtener las autorizaciones correspondientes y conocer su voluntad. Sin esos pasos no puede atribuirse un cambio concreto en el número de miembros ni en las funciones que asumirá cada persona. El Gobierno defiende que la medida contribuye a la estabilidad de la familia imperial; sus efectos reales dependerán de cómo se utilice.

Aiko y el debate que la ley no cierra

La hija del emperador ocupa el centro de una discusión pública que esta reforma no zanja. Quienes defienden la sucesión femenina consideran que su exclusión mantiene una desigualdad difícil de conciliar con el papel que las princesas ya desempeñan. Los partidarios de la regla masculina sostienen que preservar la línea paterna es un principio de continuidad de la institución. Son posiciones políticas e históricas en disputa, no un cambio jurídico producido por la entrada en vigor de la ley.

La legislación japonesa establece actualmente que el trono pasa por la línea masculina. Fumihito, hermano de Naruhito, es el primero en la sucesión; le sigue Hisahito. El reducido número de hombres elegibles alimenta las preguntas sobre el futuro, incluso después de la reforma. El mecanismo de adopción intenta ampliar una parte de la familia, mientras que la permanencia de las princesas intenta sostener las actividades públicas. Ninguno sustituye una decisión parlamentaria distinta sobre quién puede reinar.

La ley fue aprobada en julio y comenzó a aplicarse este fin de semana. Su primera consecuencia es una nueva opción para las mujeres que se casen y una nueva vía, estrechamente regulada, para sumar miembros mediante adopción. La sucesión permanece como antes. Japón ha cambiado las condiciones de pertenencia a su casa imperial sin resolver todavía si algún día una hija del emperador podrá ocupar el trono.