Terremoto de magnitud 7 en el Tíbet: 16 muertos y más de 12 mil personas evacuadas
El sismo golpeó Baqen durante la noche. Hay 65 heridos; las réplicas, el frío y las restricciones de acceso complican la búsqueda en las aldeas de Nagqu.

Un terremoto de magnitud 7 sacudió la noche del jueves la comarca de Baqen, en la región china del Tíbet, y dejó al menos 16 muertos y 65 heridos, según el balance difundido el viernes por la agencia estatal Xinhua. Las autoridades de Nagqu informaron de que 12.489 personas habían sido trasladadas a lugares seguros hasta las 10 de la mañana, hora local. Los equipos de rescate continuaban examinando aldeas y viviendas en un área remota donde el frío, las réplicas y los desprendimientos complican la búsqueda.
El sismo ocurrió a las 22:33 del jueves en China, cuando buena parte de la población estaba en casa. La red sísmica china lo situó en Baqen, dentro de la prefectura de Nagqu, con una profundidad estimada de diez kilómetros. El Servicio Geológico de Estados Unidos, que utiliza sus propios datos y métodos, lo registró también con magnitud 7, a unos 191 kilómetros al este-noreste de la ciudad de Nagqu y a 18 kilómetros de profundidad. La diferencia entre estimaciones de profundidad no cambia la urgencia de la respuesta y debe atribuirse a cada organismo.
Las primeras cifras hablaban de 339 viviendas derrumbadas y decenas de heridos. Horas después, el balance de lesiones pasó de 54 a 65. Es una situación abierta: la cifra de evacuados no equivale a personas lesionadas, y las autoridades siguen revisando los daños casa por casa. Xinhua especificó que 11 de los 65 heridos estaban graves y 54 tenían lesiones leves en su informe de la mañana.
Una búsqueda entre casas caídas y aldeas alejadas
Baqen forma parte de una zona de gran altitud al norte de Lhasa. La distancia entre asentamientos, las bajas temperaturas y los daños en caminos vuelven más lento el acceso a quienes puedan necesitar ayuda. Associated Press informó de que las autoridades habían organizado varias rondas de búsqueda por viviendas y aldeas. Ese barrido es especialmente necesario cuando las comunicaciones se interrumpen y un primer recuento no alcanza a todos los poblados.
Más de 5.000 personas de tres condados se habían incorporado a la respuesta, de acuerdo con la información divulgada por responsables locales a la agencia estadounidense. Llegaron tiendas, alojamientos prefabricados, camas plegables, linternas y ropa de abrigo. No basta con retirar escombros: las familias desplazadas necesitan un lugar donde pasar la noche, alimentos, atención médica y vías transitables para recibir suministros.
Las fuerzas armadas chinas describieron el envío de más de 300 efectivos y una veintena de vehículos durante la madrugada. Una aeronave no tripulada salió alrededor de medianoche para observar la zona afectada y transmitir imágenes. La presencia de varias instituciones en el terreno no permite sumar sin más sus efectivos: algunas cifras se refieren a unidades específicas y otras al conjunto de la operación.
El gobierno regional activó una respuesta de nivel II por riesgos geológicos secundarios. Equipos técnicos fueron enviados a estudiar las laderas y asesorar a los responsables locales. En un terremoto de estas características, el peligro no termina cuando cesa el movimiento principal: nuevas sacudidas pueden debilitar muros y desencadenar desprendimientos sobre carreteras o viviendas ya dañadas.
La carretera 317 volvió a abrirse, pero el paso sigue restringido
Las rocas caídas bloquearon un tramo de la carretera nacional 317. El departamento de Transporte del Tíbet comunicó que el material fue retirado alrededor de las tres de la madrugada del viernes. Esa limpieza no significó una reapertura inmediata al tránsito general. Las autoridades mantuvieron restricciones para dar prioridad a ambulancias, rescatistas y vehículos oficiales, y recomendaron desvíos al resto de los conductores.
La distinción es importante para entender el estado real del acceso a la zona. Decir únicamente que la ruta estaba cerrada ignoraría el trabajo de despeje; afirmar que estaba abierta para todos podría llevar a civiles a un tramo todavía controlado. Las autoridades también tomaron medidas preventivas para detener trenes que atravesaban el área mientras comprobaban la seguridad de la infraestructura.
El Servicio Geológico estadounidense registró varias réplicas, algunas por encima de magnitud 5. Las réplicas no permiten pronosticar por sí solas otro terremoto mayor, pero justifican que los equipos evalúen la estabilidad de estructuras, taludes y puentes antes de utilizarlos. Xinhua añadió que se esperaban nevadas intermitentes durante los tres días siguientes, un factor que puede afectar tanto al rescate como a las personas alojadas temporalmente.
Lo que todavía falta conocer
El balance publicado este viernes es una fotografía de una operación en marcha, no una evaluación final. Faltan datos completos sobre edificios inhabitables, servicios básicos, escuelas y necesidades de las familias evacuadas. También será necesario distinguir entre viviendas derrumbadas y otras que, aunque siguen en pie, no pueden ocuparse con seguridad hasta su inspección.
Las autoridades chinas han dado prioridad a la búsqueda de sobrevivientes, el tratamiento de los heridos y el alojamiento de los desplazados. Para las próximas horas, el avance dependerá de que los equipos alcancen cada comunidad y de que las carreteras y comunicaciones permanezcan operativas. La combinación de altitud, frío y posibles réplicas obliga a trabajar con cifras fechadas y a actualizar el balance solo cuando exista un nuevo parte verificable.
El epicentro está lejos de las grandes ciudades, pero esa lejanía no reduce el riesgo para los poblados cercanos. En las emergencias de montaña, las primeras comunicaciones pueden reflejar mejor el acceso de los equipos que la magnitud definitiva de los daños. Por ahora, el dato confirmado es que miles de residentes fueron puestos a salvo y que la búsqueda continúa.