Corea del Sur propone a Pyongyang revisar la línea militar para evitar otro choque en la frontera
Seúl quiere verificar el trazado, reabrir comunicaciones y negociar protocolos tras la explosión que hirió a tres soldados. Corea del Norte aún no ha aceptado hablar.

Corea del Sur propuso este viernes una reunión militar con Corea del Norte para verificar sobre el terreno la línea que separa a sus fuerzas, restablecer las comunicaciones y reducir el riesgo de un enfrentamiento accidental. La iniciativa llega después de una explosión de minas que hirió a tres soldados surcoreanos el 21 de septiembre y de semanas de acusaciones cruzadas por las obras que Pyongyang realiza junto a la zona desmilitarizada. Hasta el anuncio no había una aceptación pública de la propuesta por parte del Norte.
Kim Hong-cheol, responsable de política de Defensa en Seúl, pidió discutir la ubicación de la línea de demarcación militar, conocida como MDL por sus siglas en inglés. También planteó recuperar las líneas de comunicación entre militares y acordar procedimientos para evitar choques. El lugar y la fecha podrían negociarse a través de Panmunjom, y Corea del Sur está dispuesta a considerar una conversación a tres bandas con el Comando de las Naciones Unidas, según la cadena pública KBS.
El ofrecimiento busca resolver una dificultad concreta antes de que produzca otro incidente. Si las patrullas y los equipos de construcción se guían por mapas o marcas diferentes, un movimiento que un lado considera interno puede ser interpretado por el otro como un cruce. En una franja donde ambos ejércitos operan armados, esa diferencia se traduce en avisos por altavoz y disparos de advertencia.
La mina de septiembre cambió la urgencia de la discusión
El 21 de septiembre, tres soldados surcoreanos resultaron heridos por explosiones durante una operación en la zona desmilitarizada. La investigación militar de Seúl concluyó que las minas habían sido colocadas por el Norte al sur de la línea de demarcación. Pyongyang rechaza esa responsabilidad. El ministro de Defensa surcoreano ha sostenido que el punto de la explosión no estaba en un sector cuya ubicación fuese discutida, una precisión que impide presentar el incidente como un simple error de cartografía.
La controversia fronteriza, sin embargo, ya existía. Corea del Norte lleva años levantando cercas, caminos tácticos y otras fortificaciones. El ejército surcoreano afirma que soldados norcoreanos cruzaron la línea unas 50 veces este año durante esos trabajos y que respondió con advertencias y disparos. El Norte niega que sus tropas hayan cruzado y acusa a Seúl de utilizar ese argumento para justificar sus acciones.
El miércoles, altos mandos norcoreanos inspeccionaron las obras próximas a la frontera. Pak Jong-chon advirtió, según la información transmitida por medios norcoreanos y recogida por KBS, de una respuesta si las acciones del Sur ponían en peligro a sus soldados. Kim Yo-jong, hermana del líder Kim Jong-un, también planteó reanudar emisiones de propaganda por altavoces hacia el Sur. Esa escalada verbal coincide con movimientos de tropas que requieren una comunicación capaz de impedir errores.
Una línea de 1953 con señales desaparecidas
La MDL procede del armisticio de 1953, que detuvo la guerra de Corea sin sustituirla por un tratado de paz. La zona desmilitarizada se extiende a ambos lados de la línea. No es una frontera abierta al tránsito civil ni un espacio sin presencia militar; su administración y vigilancia se rigen por el acuerdo de alto el fuego.
Con el tiempo desapareció gran parte de las señales físicas que identificaban el trazado. El ministro surcoreano de Unificación, Chung Dong-young, dijo a comienzos de octubre que de 1.292 marcadores instalados originalmente quedaban alrededor de 180. Su cifra ilustra el problema de reconocimiento en el terreno; no significa que la línea jurídica haya desaparecido. El reto consiste en concordar coordenadas y referencias que puedan emplear quienes patrullan.
La discusión tampoco se limita a los dos gobiernos. Corea del Sur y el Comando de las Naciones Unidas utilizan estándares cartográficos distintos en algunos puntos, según explicó este mes un responsable del Ministerio de Defensa a KBS. Ambos establecieron un grupo de trabajo a comienzos de año para tratar esas discrepancias. El comando, dirigido por Estados Unidos, supervisa la aplicación del armisticio y mantiene un canal de comunicación con el ejército norcoreano cuando los enlaces directos entre las dos Coreas están cortados.
Seúl había propuesto conversaciones militares parecidas en noviembre pasado y no obtuvo respuesta. La repetición de la invitación muestra la persistencia del problema, pero no equivale al comienzo de una negociación. El primer resultado verificable sería que Pyongyang aceptara discutir fecha, lugar y participantes; después tendría que acordarse cómo se comprobaría cada tramo sobre el terreno.
La oferta de diálogo no suspende la vigilancia militar
El Ministerio de Defensa surcoreano presenta la reunión como una medida para prevenir accidentes, no como una renuncia a investigar la explosión de septiembre ni a responder a nuevos cruces. Corea del Norte, por su parte, insiste en que conoce la ubicación de su frontera y rechaza las acusaciones de incursión. Las dos versiones sobre los hechos permanecen enfrentadas.
El Comando de las Naciones Unidas declaró tras el anuncio que mantiene su compromiso con el armisticio y con reducir el riesgo de errores de cálculo. Yonhap informó de que no confirmó si había transmitido ya la propuesta a las autoridades norcoreanas. Por ahora, el canal existente permite plantear la comunicación, pero no garantiza una contestación política.
El margen para un acuerdo dependerá de que las partes acepten examinar mapas y posiciones sin convertir cada incidente en una disputa de soberanía imposible de negociar. Incluso una reunión limitada a procedimientos de aviso podría reducir el peligro inmediato para las patrullas. Sin una respuesta del Norte, las obras, los avisos y la vigilancia seguirán desarrollándose bajo interpretaciones distintas de una línea que fue trazada hace más de siete décadas.