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Irán y EE.UU. retoman contactos indirectos sobre Ormuz, pero aún no hay acuerdo

Teherán ve positiva una carta de JD Vance y propone acortar a dos días un plan de reapertura parcial del estrecho. Irán descarta por ahora una reunión directa con Washington.

Irán y Estados Unidos mantienen contactos a través de mediadores mientras intentan evitar una nueva escalada militar y resolver el bloqueo del estrecho de Ormuz. El canciller iraní, Abbas Araghchi, confirmó que una delegación de su país viajó a Doha para continuar las consultas con Qatar y calificó de paso positivo una carta enviada por el vicepresidente estadounidense, JD Vance. La señal diplomática no equivale todavía a una negociación directa ni a un acuerdo: Teherán afirma que no tiene prevista una reunión con funcionarios de Washington y condiciona cualquier avance a que se atiendan sus exigencias.

La novedad más concreta está en el calendario de una propuesta iraní para reabrir parcialmente la vía marítima. Araghchi dijo a Al Jazeera que, después de las conversaciones con los mediadores qataríes, el plazo de aplicación que inicialmente planteaba Irán —siete días— se redujo a dos en una nueva formulación. No anunció que Estados Unidos hubiera aceptado el plan ni que los barcos ya pudieran circular sin restricciones. Ormuz es una ruta fundamental para el transporte internacional de petróleo y gas; por eso, incluso un cambio limitado en las condiciones de tránsito tiene repercusiones más allá de Oriente Medio.

Una carta estudiada en Teherán, sin cita bilateral

Araghchi explicó en una entrevista publicada el 31 de octubre que las autoridades iraníes examinaron el mensaje de Vance en reuniones de alto nivel. Reconoció que el intento estadounidense de ampliar el diálogo constituye un gesto positivo, pero rechazó las versiones que daban por inminente un encuentro entre representantes de ambos gobiernos. Qatar y Pakistán siguen transmitiendo propuestas y respuestas, según el canciller. La decisión sobre si habrá conversaciones directas o indirectas dependerá, dijo, de las condiciones que Washington esté dispuesto a aceptar.

El contenido íntegro de la carta no se ha difundido. El presidente Donald Trump reconoció haber autorizado el contacto, aunque presentó el mensaje como una iniciativa relacionada con suministros médicos y ayuda humanitaria. Otros reportes lo sitúan dentro de los intentos de reabrir las conversaciones sobre la guerra. Esa diferencia impide atribuir a la carta un compromiso negociador específico que ninguno de los gobiernos haya hecho público.

La delegación iraní en Doha llegó después de consultas en Teherán con mediadores qataríes. La existencia de ese canal muestra que las partes siguen intercambiando posiciones, no que hayan superado las diferencias de fondo. Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní y destinatario de la carta, declaró a la televisión estatal que todavía no la había respondido. A su juicio, el tono de Washington había cambiado; evitó revelar detalles del texto porque Estados Unidos no los había publicado, según informó The National.

Ormuz, sanciones y la cuestión nuclear

Irán exige que se retiren sanciones impuestas después de un memorando firmado en Islamabad, se reduzca la presencia militar estadounidense en la región y se restablezcan excepciones que permitan exportar su petróleo. También pide la liberación de fondos congelados, incluidos los depositados en Qatar, y el reconocimiento de rutas marítimas que afirma haber discutido con Omán. Araghchi expuso esas demandas como condiciones para avanzar, no como concesiones ya obtenidas.

Washington, por su parte, reclama garantías sobre el programa nuclear iraní y la navegación en Ormuz. Los mediadores han presentado propuestas relativas al expediente nuclear que Teherán dice estar evaluando. La diferencia entre ambas listas de prioridades explica por qué la reducción del plazo de dos días, aun siendo una señal de flexibilidad en la secuencia de pasos, todavía no permite hablar de un pacto. Para que la vía marítima se reabra de forma sostenida haría falta definir qué hace cada parte, en qué orden y cómo se comprueba el cumplimiento.

El conflicto iniciado con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán en febrero alteró el tráfico por el estrecho. Irán ha atacado embarcaciones y ha colocado minas, mientras Estados Unidos ha mantenido restricciones sobre los puertos iraníes, de acuerdo con la cobertura de Al Jazeera y The National. En ese contexto, un anuncio sobre Ormuz afecta a exportadores, navieras y países dependientes de la energía importada. Por ahora, la propuesta comunicada por Teherán no demuestra una normalización del tránsito.

Diplomacia bajo amenazas de nuevos ataques

El mismo fin de semana en que se conocieron los contactos, ambos gobiernos mantuvieron un lenguaje de disuasión militar. Araghchi afirmó que Irán está preparado para distintos escenarios y advirtió de una respuesta si vuelve a ser atacado. Trump dijo a periodistas en Florida que las conversaciones iban bien, pero sostuvo que aún quedaban objetivos iraníes que Estados Unidos podía atacar. Son declaraciones sobre posibles acciones futuras; no deben confundirse con operaciones ya ejecutadas.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró el sábado que Trump no había decidido reanudar los ataques y que Washington seguía abierto a una salida diplomática, según The National. Tampoco señaló un plazo concreto para las consultas dirigidas por Qatar. La combinación de mensajes —apertura a mediadores y advertencias militares— hace especialmente importante distinguir un contacto efectivo de una decisión política definitiva.

La agencia japonesa Kyodo describió los intercambios como una reanudación del diálogo indirecto, pero subrayó que las posiciones de las dos partes siguen alejadas. Los próximos hechos verificables serán una respuesta formal a la carta de Vance, la aceptación o rechazo de las condiciones sobre Ormuz y la eventual convocatoria de conversaciones con un formato definido. Hasta entonces, el canal de Qatar mantiene abierta una posibilidad diplomática mientras la ruta marítima y la amenaza de nuevas hostilidades siguen sin una solución acordada.