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La epidemia de ébola en el Congo supera las 5.000 muertes y sigue activa en ocho provincias

El último balance oficial registra 5.026 fallecidos y 10.351 casos confirmados hasta el 29 de octubre. El seguimiento de contactos y la saturación de centros dificultan la respuesta en el este del país.

La epidemia de ébola que comenzó en mayo en la República Democrática del Congo superó los 5.000 fallecidos, según el último informe disponible del Instituto Nacional de Salud Pública del país. El balance, cerrado el 29 de octubre y publicado al día siguiente, registra 5.026 muertes entre 10.351 casos confirmados. La transmisión continúa en el este congoleño, donde las dificultades para detectar a tiempo a los enfermos y seguir a sus contactos complican una respuesta que ya se extiende por ocho provincias.

El nuevo umbral sitúa a este brote, causado por el virus Bundibugyo, como el segundo episodio de ébola más mortífero documentado, después de la epidemia de África occidental de 2014 a 2016. La comparación describe su magnitud, pero no significa que ambas emergencias tengan la misma distribución geográfica o hayan evolucionado durante el mismo periodo. En el Congo, las autoridades notificaron 77 casos y 34 muertes adicionales en las 24 horas incluidas en el parte del 29 de octubre. Veinte de esas muertes ocurrieron fuera de los centros de tratamiento.

Dos provincias concentran la emergencia

Ituri suma 7.346 infecciones confirmadas y 3.436 fallecidos desde el comienzo del brote. Kivu del Norte acumula 2.436 casos y 1.356 muertes. Juntas representan la gran mayoría del balance nacional, aunque la actividad reciente muestra una diferencia: 45 de los 77 nuevos contagios del último informe se notificaron en Kivu del Norte y 28 en Ituri. Haut-Uélé registró tres y Tshopo, uno. La ausencia de casos nuevos en otras provincias durante ese día no supone que el brote haya terminado allí.

El informe del instituto congoleño identifica 67 zonas de salud afectadas desde mayo, repartidas por ocho de las 26 provincias del país. Los territorios con transmisión y los que acumulan casos históricos no son exactamente lo mismo. Por eso, el total nacional necesita leerse junto con los datos diarios y el seguimiento local: un aumento en una zona puede exigir más equipos y camas aunque otra lleve semanas sin registrar infecciones.

La letalidad observada entre los casos confirmados alcanza el 48,6 %. Esa proporción no mide el riesgo individual de cualquier persona expuesta al virus: depende de quiénes fueron detectados, del acceso a la atención y de la evolución del brote. El mismo informe contabiliza 2.788 personas recuperadas. El Instituto Nacional de Salud Pública advierte que persisten problemas para encontrar a todos los posibles enfermos antes de que la infección se propague en los hogares o durante los cuidados.

La búsqueda de contactos queda por debajo de la meta

El 29 de octubre, los equipos sanitarios debían seguir a 37.367 personas que habían tenido contacto con casos. Visitaron o localizaron a 31.573, el 84,5 %, por debajo del objetivo operativo de 95 % indicado en el parte oficial. En Tshopo, el seguimiento fue del 68,6 %; en Kivu del Norte, del 81,1 %. Cada contacto que no puede ser observado a tiempo dificulta reconocer síntomas tempranos y reconstruir una posible cadena de contagio.

El informe también refleja la presión sobre la atención. Registraba 1.101 pacientes en aislamiento o en centros de tratamiento. El cuadro de ocupación de camas contabilizaba 987 pacientes para 1.461 plazas notificadas. En Kivu del Norte, los centros reportaban 546 pacientes para 410 camas, una señal concreta de saturación. En Ituri, el parte mencionaba escasez de sangre y dificultades para alimentar a pacientes en una de las zonas de atención.

La violencia y las interrupciones laborales agravan el problema. El documento oficial registra amenazas contra equipos de control en varios corredores, un puesto cerrado desde septiembre en Kivu del Norte y una huelga que dificulta la respuesta en Bas-Uélé. Associated Press informó además de ataques contra personal sanitario y retrasos salariales en algunos centros. La combinación puede dejar sin vigilancia a personas expuestas y retrasar el traslado de enfermos a lugares donde puedan recibir cuidados.

La Organización Mundial de la Salud ha señalado que el conflicto armado, los desplazamientos y las deficiencias de acceso a servicios médicos en el este del Congo hacen más difícil la detección precoz. Un fallecimiento ocurrido en la comunidad, antes de llegar a un centro especializado, supone una pérdida humana y puede abrir nuevas exposiciones entre quienes asistieron al enfermo. En el balance diario, 20 de las 34 muertes confirmadas ocurrieron fuera de esos centros. La cifra permite entender por qué el acceso temprano a la atención es una prioridad de la respuesta.

Casos fuera del Congo y límites de la vacunación

El brote también ha producido casos en otros países. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos registraban, en su actualización del 30 de octubre, nueve casos confirmados y dos muertes en Kenia, además de un caso en Nigeria; Uganda había dado por terminado su episodio y el paciente confirmado en Francia se había recuperado. Esos balances tienen fechas y criterios propios y no deben añadirse al total congoleño. El organismo estadounidense indicaba que no había casos vinculados con este brote en Estados Unidos y consideraba muy bajo el riesgo de propagación allí.

El virus Bundibugyo pertenece al grupo de virus que causan la enfermedad del ébola. La OMS explica que se transmite entre personas por contacto directo con fluidos corporales de alguien infectado o con materiales contaminados. Para esta variante no existe una vacuna cuya eficacia en humanos esté establecida. Aunque el parte congoleño registra campañas con Ervebo, la OMS recomienda utilizar ese producto frente a Bundibugyo únicamente dentro de protocolos de investigación, porque aún no está demostrado que proteja contra este virus.

El siguiente indicador decisivo será si las autoridades logran reducir los contagios recientes y localizar una proporción mayor de contactos, especialmente en Kivu del Norte. El total de 5.026 muertes resume cinco meses y medio de epidemia; las cifras diarias, la capacidad de los centros y la vigilancia de las zonas afectadas mostrarán si la respuesta consigue frenar las cadenas de transmisión.