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Titulares de 274 canciones de Elvis demandan a Anthropic por el entrenamiento de Claude

Los demandantes alegan uso no autorizado de composiciones protegidas. Anthropic rechaza las acusaciones; todavía no hay una decisión judicial.

Ilustración de Elvis Presley junto a un micrófono, partituras y servidores de inteligencia artificial
Imagen generada por IA

Las sociedades que gestionan derechos sobre 274 composiciones vinculadas al repertorio de Elvis Presley demandaron a Anthropic en un tribunal federal de California. Sostienen que la empresa utilizó las obras sin autorización para entrenar sus modelos de inteligencia artificial y que su asistente Claude puede producir resultados que vulneran esos derechos. Anthropic rechaza las acusaciones y ha anunciado que se defenderá. La demanda abre otro frente en la disputa entre la industria musical y los desarrolladores de IA, pero por ahora describe alegaciones contrapuestas, no infracciones probadas por un juez.

La presentación se realizó el viernes 23 de octubre en el Distrito Norte de California. Entre las canciones incluidas por las demandantes figuran «All Shook Up», «Can’t Help Falling in Love», «Don’t Be Cruel» y «Return to Sender», según la relación difundida por la prensa que examinó la acción judicial. Authentic Brands Group aparece vinculada a las entidades titulares de derechos que iniciaron el procedimiento. La demanda se refiere a las composiciones y sus letras, derechos distintos de los que protegen las grabaciones de Presley, su imagen o el uso comercial de su nombre.

Las demandantes afirman que Anthropic copió material protegido para incorporarlo a conjuntos de entrenamiento y que no pagó una licencia por ese uso. También cuestionan, de acuerdo con los reportes sobre la demanda, la forma en que el sistema maneja información que identifica a los titulares de los derechos. Son asuntos que tendrán que probarse con documentos, datos técnicos y argumentos jurídicos. El hecho de que una canción aparezca en la lista de obras invocadas no demuestra por sí solo qué copia fue utilizada, de dónde procedió ni cómo influyó en una respuesta del modelo.

Qué está en discusión

La controversia tiene al menos dos niveles. El primero es la recopilación y reproducción de contenido durante la creación de un modelo: si una compañía obtiene letras o partituras, en qué condiciones lo hace y si ese proceso requiere permiso. El segundo es lo que el sistema entrega al público: si puede reproducir fragmentos protegidos o generar textos sustancialmente similares. Aunque ambos niveles forman parte del debate sobre IA generativa, requieren pruebas diferentes y pueden conducir a respuestas legales distintas.

La defensa de Anthropic tampoco puede reducirse a una frase sobre tecnología. La empresa ha dicho que discrepa de las reclamaciones y que defenderá el caso. Sus argumentos concretos se conocerán en el expediente judicial. En Estados Unidos, la excepción de uso legítimo o «fair use» suele ocupar un lugar central en los litigios sobre entrenamiento de modelos, pero no convierte en lícito cualquier uso de una obra ni permite anticipar el resultado de este proceso. Los tribunales examinan circunstancias específicas; no existe una sentencia sobre esta nueva demanda.

El monto reclamado también exige cautela. Distintos informes de prensa ofrecen cifras diferentes al resumir las pretensiones económicas, mientras que las indemnizaciones que contemplan las normas de copyright dependen de condiciones que deben acreditarse. Ninguna de esas cantidades es dinero concedido a los demandantes. Por ello, el alcance económico real del litigio se entenderá mejor al revisar las peticiones exactas, las obras registradas y las decisiones del tribunal, en vez de presentar el máximo teórico por canción como una deuda establecida.

Una disputa que ya supera este catálogo

El caso llega después de otras acciones de editoriales musicales contra Anthropic. Los titulares de derechos sostienen que las empresas de IA no pueden convertir obras protegidas en materia prima para un negocio sin negociar licencias; los desarrolladores plantean defensas que incluyen la naturaleza transformadora del entrenamiento y el funcionamiento de sus sistemas. Es un conflicto sobre la distribución del valor creado con grandes colecciones culturales y sobre la capacidad de los autores para controlar determinados usos de su trabajo.

En el caso de Presley, el peso simbólico del repertorio amplifica la atención pública, pero no altera el método judicial. Las composiciones de un músico célebre no reciben automáticamente un análisis distinto al de cualquier otra obra protegida. La pregunta será si las entidades demandantes poseen o administran los derechos invocados y si pueden demostrar los actos concretos que atribuyen a Anthropic. La compañía tendrá oportunidad de impugnarlos.

La Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos ha dedicado informes al entrenamiento de IA y ha subrayado la importancia de evaluar los usos y sus efectos en los mercados de licencias. Esa reflexión institucional ofrece contexto, no una resolución del litigio. Mientras tanto, las empresas de música y tecnología negocian acuerdos y prueban en los tribunales los límites de lo permitido. La decisión sobre las 274 composiciones, si llega a juicio, podría aportar criterios para casos similares, aunque cada expediente tendrá hechos y partes propios.

Existe una demanda, Anthropic la rechaza y todavía no hay un fallo que confirme las acusaciones. El próximo tramo será procesal: contestación formal, posible intercambio de pruebas y decisiones judiciales sobre qué reclamaciones avanzan. Hasta entonces, el expediente no demuestra que Claude haya usado todas las canciones de la manera alegada, ni que las demandantes carezcan de fundamento. Lo que muestra es que la frontera entre aprendizaje automático y derechos musicales continúa disputándose en los tribunales.