Muere Patrick Stewart: cuatro películas que muestran el alcance de su carrera

El actor británico murió a los 86 años. De Picard y Charles Xavier al inquietante dueño de un club en Green Room, cuatro películas y sus tráilers recorren sus registros más reconocibles.

Patrick Stewart murió el 28 de octubre de 2026 en Los Ángeles, a los 86 años. Su portavoz, Kelly Bush Novak, comunicó el fallecimiento al día siguiente e informó que el actor había vivido un periodo con enfermedad de Alzheimer y demencia con cuerpos de Lewy. La noticia pone fin a una carrera que atravesó el teatro clásico británico, la televisión y algunas de las franquicias cinematográficas más conocidas de las últimas décadas.

Durante años, su rostro quedó asociado al capitán Jean-Luc Picard y al profesor Charles Xavier. Esa familiaridad podía ocultar una trayectoria más amplia: Stewart había formado parte de la Royal Shakespeare Company mucho antes de llegar al puente del Enterprise y siguió trabajando en escena después de convertirse en una figura mundial. En el cine llevó su autoridad vocal y su presencia serena a personajes que no siempre merecían confianza. Las cuatro películas de este recorrido muestran esa variedad, desde un comandante enfrentado a su pasado hasta un villano que apenas necesita levantar la voz.

Star Trek: First Contact (1996): Picard frente a los Borg

Dirigida por Jonathan Frakes, Star Trek: First Contact sitúa a Picard y a la tripulación del Enterprise en una persecución a través del tiempo. Los Borg intentan alterar el pasado de la Tierra para impedir su primer encuentro con una civilización extraterrestre. El conflicto da a Stewart algo más que el mando de una nave: Picard debe tomar decisiones bajo la presión de un enemigo que conoce de manera íntima.

En la interpretación de Stewart, la autoridad del capitán no elimina su vulnerabilidad. La película permite ver cómo la seguridad con que suele hablar puede estrecharse cuando el peligro deja de ser una cuestión estratégica y toca una herida personal. Esa tensión entre deber y obsesión dio a su Picard una dimensión cinematográfica propia, después de años de construirlo en televisión.

X-Men (2000): la convicción de Charles Xavier

La primera X-Men presentó a Stewart como Charles Xavier, el profesor que reúne y educa a jóvenes mutantes en un mundo que los teme. Frente a él, Magneto, interpretado por Ian McKellen, imagina otra respuesta a la hostilidad humana. El enfrentamiento no depende solo de poderes extraordinarios: opone dos maneras de entender la convivencia y el uso de la fuerza.

Stewart evita hacer de Xavier una simple voz que explica la trama. Su calma deja espacio a la preocupación por los alumnos y hace creíble que otros personajes acepten su liderazgo. La relación con McKellen aporta una historia compartida al desacuerdo. Con esa película comenzó para Stewart una segunda identidad popular que convivió, durante años, con Picard.

Logan (2017): la fragilidad del antiguo maestro

En Logan, dirigida por James Mangold, Xavier ya no ocupa el centro de una escuela ni dirige a un grupo de héroes. Vive enfermo y depende de los cuidados de Logan, interpretado por Hugh Jackman, cerca de la frontera con México. La llegada de una niña perseguida obliga a los dos a moverse y vuelve a poner a prueba el vínculo entre maestro y discípulo.

Stewart interpreta a un hombre cuya memoria y cuyo control se han vuelto inciertos, pero que todavía puede ofrecer afecto y orientación. El contraste con la firmeza de su primera aparición como Xavier sostiene buena parte de la emoción de la película. La enfermedad pertenece a la ficción del personaje; no debe confundirse con los diagnósticos que su portavoz comunicó tras la muerte del actor.

Green Room (2016): una amenaza en voz baja

Jeremy Saulnier llevó a Stewart a un territorio distinto en Green Room. Una banda de punk presencia un crimen en un club aislado y queda atrapada mientras intenta salir con vida. Stewart encarna a Darcy Banker, el dueño del local y el hombre que organiza la respuesta contra los músicos. A24 lo presenta como el antagonista de una historia de encierro y violencia.

La inquietud de Darcy procede de su frialdad. No tiene la nobleza de Picard ni la protección que Xavier ofrece a sus alumnos: usa la compostura para controlar una situación brutal. Anton Yelchin e Imogen Poots forman parte del reparto que enfrenta a ese poder. La película recuerda que la voz y la presencia que hicieron reconocible a Stewart también podían servir para dar forma a alguien profundamente amenazante.

Las cuatro obras dejan ver por qué su carrera no cabe en un solo uniforme o una sola silla de ruedas. Stewart podía imponer orden, defender una idea, mostrar el deterioro de un personaje querido o inspirar temor. Esa amplitud, sostenida durante décadas entre el escenario y la pantalla, permanece en las películas que ahora vuelven a circular tras su muerte.