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La ONU urge un acuerdo para sacar fertilizantes por Ormuz antes de perder nuevas siembras

El mecanismo de tránsito sigue pendiente del entendimiento entre Estados Unidos e Irán. La demora amenaza el calendario agrícola y afecta de manera desigual a los mercados.

La ONU ha vuelto a pedir un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para permitir el paso de fertilizantes por el estrecho de Ormuz, antes de que los retrasos comprometan nuevas temporadas de siembra. La advertencia llega cuando la atención sobre esa ruta suele concentrarse en el petróleo: también está en juego el abastecimiento de productos necesarios para cultivar alimentos.

Jorge Moreira da Silva, director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos, UNOPS, explicó a Reuters el miércoles en Bangkok que el mecanismo podría activarse entre siete y diez días después de un entendimiento entre Washington y Teherán. Ese plazo depende de una autorización política que todavía falta; no constituye una fecha anunciada de apertura.

Para un agricultor, esa diferencia tiene consecuencias concretas. Comprar fertilizante y recibirlo cuando ya pasó el momento de aplicarlo son dos cosas distintas. La FAO viene advirtiendo de que el retraso puede trasladar una interrupción del transporte a cosechas posteriores, incluso si los barcos vuelven a circular antes de la recolección.

Un mecanismo preparado que sigue esperando permiso

El grupo de trabajo establecido por Naciones Unidas en marzo reúne a UNOPS, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, la Organización Marítima Internacional y la Cámara de Comercio Internacional. Según la descripción oficial publicada en julio, su propuesta organiza el registro de buques, la coordinación para evitar incidentes, la prioridad de las cargas y la verificación de los desplazamientos.

El objetivo es crear un tránsito más previsible para fertilizantes y materias primas relacionadas. Se trata de una operación temporal y limitada, que no modifica los derechos de los Estados ni transfiere su autoridad soberana. Esa delimitación permite entender el alcance de la iniciativa: facilitar determinadas cargas requiere garantías operativas, aunque no resuelva todos los conflictos que afectan a la navegación regional.

El diario emiratí The National ya había recogido en septiembre la frustración del responsable de UNOPS. En aquella entrevista, Moreira da Silva situó el obstáculo en las negociaciones diplomáticas, no en objeciones al diseño técnico, y describió un centro de coordinación en Salalah, Omán. Su argumento era permitir el alivio alimentario mientras continuaban las conversaciones sobre un acuerdo más amplio. La nueva advertencia muestra que esa separación sigue sin traducirse en el funcionamiento del sistema.

Los mercados se han adaptado, pero de forma desigual

La interrupción de una ruta comercial no implica que desaparezca toda la oferta mundial. Un análisis publicado el 18 de septiembre por el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, IFPRI, documentó cómo exportadores ajenos al Golfo, entre ellos China y Estados Unidos, habían cubierto parte de los suministros perdidos.

Los investigadores también encontraron diferencias importantes entre productos. La urea y el amoniaco habían bajado desde sus máximos anteriores, mientras los fertilizantes fosfatados seguían caros y el azufre constituía un cuello de botella. Es una fotografía de aquel periodo, no una cotización de este jueves, pero ayuda a evitar una lectura engañosa: los fertilizantes no forman un mercado único que suba o baje al mismo ritmo.

El análisis calculó una caída aproximada del 9% en el comercio de fertilizantes nitrogenados durante el primer semestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025, utilizando información de países importadores. También señaló que la demanda estacional posterior podía volver a tensar los precios si persistían las restricciones. Haber encontrado proveedores alternativos reduce el golpe; no elimina necesariamente sus costes ni asegura disponibilidad en cada destino.

Para Estados Unidos, un estudio publicado en marzo por farmdoc daily, de la Universidad de Illinois, mostraba una exposición diferente según el producto. Con datos comerciales de 2023, cerca del 17% del consumo estadounidense de urea y del 20% de los fosfatos DAP y MAP procedían del Golfo. La dependencia directa era mínima en potasa y amoniaco anhidro. Son referencias estructurales anteriores a la crisis, no un balance actualizado de existencias.

La distinción importa para interpretar las consecuencias sobre las explotaciones: la producción nacional de un insumo puede ofrecer protección, mientras otro sigue dependiendo de una importación vulnerable. Un promedio de dependencia exterior puede ocultar precisamente el producto que falta cuando hace falta.

El calendario agrícola no espera a la diplomacia

En mayo, el director general de la FAO, Qu Dongyu, explicó que unas pocas semanas de demora podían obligar a reducir o abandonar aplicaciones de fertilizante. Los nutrientes deben llegar en momentos específicos del desarrollo de los cultivos; recibirlos después no recupera automáticamente el rendimiento perdido. La organización situó entre los más expuestos a países importadores de África, Asia y Oriente Medio que ya sufrían fragilidad económica o inseguridad alimentaria.

Su respuesta propuesta combina rutas alternativas, acceso de los agricultores a los insumos y apoyo a las economías vulnerables. La FAO también recomienda diversificar proveedores y evitar restricciones a las exportaciones que agraven la escasez. Su informe técnico sobre el conflicto distingue esas medidas inmediatas de inversiones de más largo plazo en agricultura, fertilizantes sostenibles y energía renovable. Ninguna fábrica nueva puede resolver por sí sola una entrega que se necesita esta temporada.

Moreira da Silva considera que el paso de cinco buques diarios podría atender necesidades críticas. Es una estimación sobre la operación propuesta, no un recuento de barcos que ya estén cruzando bajo ese mecanismo. El criterio para medir su avance será más tangible que un nuevo anuncio: que las cargas salgan, lleguen a sus destinos y estén disponibles antes de que se cierre la oportunidad de utilizarlas.