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Brighton desarma al Palace en diez minutos y convierte el derbi en un 5-0

El autogol de Canvot abrió una goleada que Gómez iluminó desde larga distancia. Ayari, Kostoulas e Hinshelwood completaron una victoria construida desde el arranque.

Exterior iluminado del estadio Amex antes del amanecer.
Estadio Amex. Archivo, 2011. © Dominic Alves / Wikimedia Commons · CC BY 2.0

Brighton derrotó 5-0 al Crystal Palace este domingo 18 de octubre en el American Express Stadium y decidió el derbi mucho antes de que pudiera asentarse. Un autogol de Jaydee Canvot en el minuto cuatro, el disparo de Diego Gómez desde las inmediaciones de la mitad del campo en el siete y la definición de Yasin Ayari en el diez dejaron un 3-0 que condicionó todo lo posterior. Charalampos Kostoulas y Jack Hinshelwood ampliaron la diferencia en la segunda parte. El marcador final reflejó tanto la contundencia local como la incapacidad visitante para interrumpir aquella primera secuencia de golpes.

La imagen del encuentro la aportó Gómez, pero Brighton no dependió exclusivamente de una ocurrencia individual. La acción de balón parado que produjo el primer tanto, la recuperación y el pase que precedieron al segundo, y la conexión de Kostoulas con Ayari en el tercero mostraron vías distintas para llegar al gol. Palace recibió tres tantos antes de poder transformar el partido en una disputa estable. Desde entonces necesitó perseguir una remontada mientras su rival podía elegir cuándo acelerar y cuándo conservar la pelota.

Un comienzo que rompió el plan visitante

El primer desequilibrio llegó después de una falta ganada por Lewis Dunk. Pascal Groß ejecutó el envío y Canvot acabó introduciendo el balón en su propia portería. Fue un comienzo especialmente costoso para un equipo que necesitaba proteger a Walter Benítez: todavía quedaba prácticamente todo el encuentro, pero ya no podía mantener el guion de un empate sin goles. La siguiente jugada decisiva agravó esa obligación de reaccionar.

Olivier Boscagli participó como asistente en el segundo tanto. Gómez recibió y resolvió desde muy lejos, con un disparo que terminó en la zona alta de la portería. La distancia convirtió la ejecución en el detalle más llamativo de la tarde; su importancia competitiva fue igual de concreta. Apenas tres minutos después del autogol, Brighton había duplicado la ventaja sin necesitar instalarse durante una larga posesión junto al área contraria. Palace debía corregir, al mismo tiempo, la defensa de los espacios y su respuesta tras perder el balón.

El tercero llegó en el minuto diez. Kostoulas encontró a Ayari y el mediocampista marcó con la derecha desde el interior del área. El delantero griego ya había intervenido de manera decisiva antes de sumar su propio gol. Esa distribución de responsabilidades permitió al Brighton amenazar con jugadores distintos: Gómez ofreció la resolución lejana, Kostoulas el último pase y Ayari la llegada para finalizar. La defensa visitante no logró reducir el encuentro a la vigilancia de un único atacante.

Fabian Hürzeler dispuso de un once con Bart Verbruggen en la portería; Ferdi Kadıoğlu, Luka Vušković, Dunk y Boscagli entre sus defensores; y Groß, Chema Andrés, Gómez, Ayari, Maxim De Cuyper y Kostoulas completando el equipo. Pierre Sage comenzó con Benítez; Canvot, Chris Richards, Honest Ahanor, Anan Khalaili, Adam Wharton, Quinten Timber, Tyrick Mitchell, Daichi Kamada, Yeremy Pino y Jørgen Strand Larsen. La diferencia se abrió con esos titulares todavía sobre el campo, antes de que los cambios pudieran ofrecer otra respuesta.

El descanso no cambió la dirección

El 3-0 se mantuvo hasta el intermedio. Palace sustituyó a Timber por Dwight McNeil para la segunda mitad, pero la modificación no produjo un reinicio del partido. Kostoulas anotó el cuarto en el minuto 49 y volvió a ampliar la distancia cuando el visitante apenas empezaba a intentar una reacción. El delantero convirtió así su aportación en una asistencia y un gol. Para Palace, el margen disponible para recuperar terreno se redujo de nuevo: había superado el descanso sin reducir la desventaja y recibió otro golpe al regresar.

Sage siguió moviendo el banquillo: Jefferson Lerma entró por Ahanor en el 53 y Jean-Philippe Mateta y Eddie Nketiah reemplazaron a Strand Larsen y Pino en el 61. Los cambios incorporaron otros rematadores, pero llegaron con cuatro goles por recuperar. Palace encontró un remate de Mateta al larguero, insuficiente para alterar el resultado, mientras Brighton conservó la posibilidad de refrescar su ataque sin renunciar a aumentar la cuenta.

Hürzeler introdujo a Georginio Rutter y Hinshelwood por Kostoulas y Groß en el minuto 71. Hinshelwood acabó participando directamente en el marcador: hizo el quinto en el 84, de cerca, en una acción posterior a un córner. Antes, Benítez había detenido un cabezazo de Vušković tras un centro de De Cuyper. La parada no puso fin al peligro y Hinshelwood resolvió con la derecha desde las proximidades de la portería. Brighton seguía encontrando rematadores, esta vez desde el banquillo, incluso con el encuentro resuelto.

Una superioridad que también muestran los remates

Los datos del acta completan la lectura del 5-0. Brighton terminó con 17 remates frente a cinco del Palace y nueve disparos a portería frente a uno. También dispuso de ocho córners, por cinco de los visitantes. Benítez registró cinco paradas y Verbruggen una. No todos los intentos locales acabaron en gol, pero la diferencia de ocasiones dirigidas a portería ayuda a explicar por qué el resultado no se sostuvo únicamente en aquel inicio extraordinario.

El partido terminó sin expulsiones. Groß y Chema Andrés fueron amonestados por Brighton, y Kamada por Palace. Conservar once jugadores no bastó al visitante para equilibrar el desarrollo: el problema principal estuvo en las situaciones que concedió y en lo poco que produjo ante Verbruggen. Brighton, en cambio, pudo completar sus sustituciones sin que cambiara el sentido del encuentro.

En sus declaraciones recogidas por Sky Sports, Sage asumió la responsabilidad por la preparación y los malos comienzos de su equipo. Hürzeler destacó el trabajo compartido con jugadores y cuerpo técnico. Son dos lecturas coherentes con lo ocurrido: Palace nunca reparó el daño inicial y Brighton mantuvo recursos para ampliarlo. El derbi dejó una diferencia de cinco goles, pero su punto de ruptura quedó concentrado en los diez primeros minutos.