Rusia interviene filiales de Tarkett y Ontex y amplía la presión sobre empresas europeas
Un decreto pone activos industriales bajo administración temporal. Ontex confirma la pérdida de control operativo de su negocio ruso, que aporta cerca del 5% de sus ingresos.

Rusia ha puesto bajo administración temporal los activos locales de varios grupos europeos, entre ellos el fabricante francés de suelos Tarkett y la compañía belga de productos de higiene Ontex. La decisión, recogida en un decreto de Vladímir Putin fechado el 15 de octubre, amplía las intervenciones sobre empresas extranjeras que mantienen negocios en el país y añade presión al enfrentamiento económico con Europa por la guerra en Ucrania.
Ontex confirmó este viernes que un administrador designado por el Gobierno ruso había asumido el control operativo de su filial. La medida afecta a las operaciones rusas, no al conjunto internacional de las compañías. Para sus matrices, sin embargo, abre un problema inmediato: cómo proteger una inversión cuyas decisiones cotidianas ya no dependen de ellas.
De los suelos a los productos de higiene
La relación de empresas afectadas muestra que la intervención alcanza actividades de consumo e industria. Según la información del decreto recogida por Reuters, incluye activos de Tarkett, del fabricante alemán de envases Menshen, de la sueca Sverige International Holdings y de Ontex. También incorpora activos rusos de Eviosys, el negocio de envases metálicos adquirido por el grupo estadounidense Sonoco en diciembre de 2024, que figuran a nombre de una filial neerlandesa.
Esa última diferencia importa para identificar a los propietarios: la presencia de una sociedad registrada en Países Bajos no convierte a Sonoco en una empresa neerlandesa. La estructura internacional de estos grupos permite que una inversión tenga una cadena de sociedades en distintos países, mientras la actividad intervenida permanece en Rusia.
Meduza informó de que la gestión se entrega a Tsentr Kapital. Entre las sociedades rusas incluidas identificó a Ontex Ru y a los fabricantes de envases Kappa Rus, Menshen Packaging CIS y Eviosys Packaging Kuban. En el caso de Tarkett, el medio recordó que dispone de dos fábricas en las regiones de Moscú y Samara. La decisión alcanza, por tanto, instalaciones y negocios en funcionamiento.
Qué representa Rusia para Ontex
La comunicación de Ontex permite medir una parte del impacto empresarial. Su filial rusa emplea a unas 350 personas y opera una fábrica en Noginsk y una oficina comercial en Moscú. Representa alrededor del 5% de los ingresos del grupo y entre el 7% y el 8% de su resultado operativo ajustado antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones, conocido como EBITDA.
La compañía precisó que la aportación de Rusia a su caja era limitada. Facturación, beneficio operativo y dinero disponible para la matriz son magnitudes diferentes: una filial puede vender y generar resultados sin transferir una cantidad equivalente de efectivo al grupo. Esa distinción será importante al evaluar las consecuencias de la pérdida de control.
Ontex señaló que estaba examinando la situación y las medidas para proteger sus activos, la continuidad de las operaciones y los intereses de empleados y otros afectados. Su comunicado no presenta un cierre de la fábrica ni cuantifica una pérdida definitiva. Lo confirmado es el cambio de autoridad operativa; sus efectos financieros completos todavía están por determinar.
El Kremlin vincula la medida al conflicto con Europa
La explicación rusa sitúa estas intervenciones en el terreno político. El diario económico Védomosti recogió este viernes las declaraciones del portavoz presidencial, Dmitri Peskov, según las cuales se había tenido en cuenta que las compañías proceden de Estados considerados «inamistosos» por Moscú.
Peskov vinculó esa posición a las actuaciones occidentales sobre activos rusos. Es el argumento del Kremlin para justificar la decisión, no una conclusión jurídica compartida por las partes. Reuters recordó que las autoridades rusas han descrito estas medidas como reversibles y las han relacionado con el apoyo europeo a Ucrania.
El adjetivo «temporal» tampoco resuelve por sí solo la incertidumbre empresarial. En los anuncios examinados no aparece un calendario de devolución del control. Mientras tanto, una matriz necesita aclarar quién puede dirigir la filial y qué información conservará sobre su funcionamiento antes de presentar una evaluación definitiva a sus accionistas.
Dos disputas patrimoniales que se entrecruzan
En el otro lado del conflicto están los fondos rusos inmovilizados en Europa. El Consejo de la Unión Europea cifra en unos 210.000 millones de euros los activos del Banco Central de Rusia bloqueados dentro de la UE tras la invasión de 2022. El marco europeo permite destinar los ingresos extraordinarios que generan a mecanismos de apoyo a Ucrania.
Son reservas de un banco central, una categoría distinta de las inversiones industriales privadas afectadas ahora en Rusia. También hay una diferencia entre mantener un capital inmovilizado y utilizar los rendimientos que produce. Agrupar todas esas operaciones bajo una sola expresión oculta qué bienes están en disputa y qué decisión se ha tomado sobre cada uno.
La nueva intervención llega después de medidas similares contra negocios de Nestlé, Auchan y Metro en septiembre. La sucesión convierte la continuidad en Rusia en una cuestión que supera las ventas o la cuota de mercado. Para los grupos afectados, el siguiente paso será establecer qué capacidad conservan sobre sus filiales y cuánto cambia el valor de sus inversiones. Para sus trabajadores, la pregunta más inmediata es cómo continuará la actividad bajo la nueva administración.