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Un naufragio frente a Yibuti deja 139 migrantes muertos y 84 desaparecidos

La embarcación llevaba 305 personas, en su mayoría etíopes. La tragedia vuelve a poner el foco en la ruta hacia Yemen y los países del Golfo.

© International Organization for Migration

El balance de un naufragio frente a la costa de Yibuti ascendió este domingo a 139 muertos, entre ellos 15 niños, y 84 desaparecidos, según la Organización Internacional para las Migraciones. La embarcación llevaba 305 personas cuando se hundió durante la noche del 8 al 9 de octubre, al norte de Obock.

Los equipos de búsqueda seguían intentando localizar a los desaparecidos. El recuento puede cambiar: las primeras informaciones habían situado el número de fallecidos en 109. La actualización confirma la dimensión de una tragedia que afecta principalmente a migrantes etíopes.

El destino está al otro lado del mar Rojo

Este viaje formaba parte de la ruta que conecta el Cuerno de África con Yemen y, desde allí, con los países del Golfo, donde muchos migrantes buscan empleo. No era una travesía hacia Europa. Esa diferencia importa para entender una corriente migratoria que suele recibir menos atención internacional que los cruces del Mediterráneo.

La embarcación estaba sobrecargada, según la información de la OIM recogida por AFP y Associated Press. La agencia informó de 82 supervivientes, todos etíopes; 64 estaban recibiendo asistencia en Obock. La recuperación de los cuerpos y la atención a quienes llegaron a tierra formaban parte de una misma emergencia.

Para quienes pudieron salir del agua, el centro de asistencia ofrece atención médica y apoyo psicológico. Algunos han logrado comunicarse con sus familiares. Otros deben afrontar la pérdida de las personas con las que habían emprendido el viaje, según el relato recogido por Associated Press.

Una ruta laboral con un coste humano extremo

La directora general de la OIM, Amy Pope, reclamó vías migratorias legales y más seguras. Su llamado sitúa la respuesta más allá del rescate: quienes buscan trabajo necesitan alternativas a embarcaciones en las que la sobrecarga convierte el desplazamiento en un peligro mortal.

Para los supervivientes, llegar a la costa no pone fin a la emergencia. Hace falta asistencia y tiempo para esclarecer qué ocurrió con sus compañeros de viaje. Para las familias de los desaparecidos, el resultado de la búsqueda sigue siendo la información decisiva. El balance del domingo ofrece una medida del daño; todavía no cierra la tragedia.