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El incendio del Marché des Enfants Rouges golpea uno de los lugares más singulares de París

El fuego destruyó el histórico mercado cubierto durante la noche del 11 al 12 de octubre. No se informó de heridos; su pérdida afecta al patrimonio y a la vida cotidiana del Marais.

Marché des Enfants-Rouges, Paris

París ha perdido, al menos por ahora, uno de sus espacios más reconocibles para comer, comprar y encontrarse. Un incendio ocurrido durante la noche del 11 al 12 de octubre devastó el Marché des Enfants Rouges, el mercado alimentario cubierto más antiguo de la capital francesa, fundado en 1615.

El Ayuntamiento informó de que el fuego fue extinguido y no hubo heridos. Los bomberos describieron la destrucción de la estructura metálica, con partes derrumbadas, según la cobertura de Euronews y AFP. El alcalde de Paris Centre, Ariel Weil, señaló que las llamas quedaron contenidas sin alcanzar los edificios vecinos.

Para una ciudad acostumbrada a proteger monumentos, el daño tiene una dimensión menos monumental y muy cotidiana. El mercado de la rue de Bretagne era una mezcla de comercio de proximidad y destino gastronómico, frecuentado por residentes, trabajadores del barrio y visitantes internacionales.

Cuatro siglos que no caben en una postal

Su nombre no procede de una receta ni del color de la fachada. Remite a la ropa roja de los huérfanos de un hospital cercano, creado en el siglo XVI. Después de que aquella institución cerrara en 1772, el mercado adoptó el nombre en memoria de esos niños, según la historia conservada por el Ayuntamiento.

La protección como monumento histórico llegó en 1982, pero no le aseguró una trayectoria tranquila. En los años noventa, su deterioro llevó al cierre y a un proyecto de demolición para convertir el espacio en aparcamiento. Comerciantes y vecinos se movilizaron para impedirlo. Los trabajos de recuperación duraron seis años.

Ese episodio ayuda a comprender lo que ahora está en juego. El mercado sobrevivió porque una comunidad defendió su uso y su identidad. Su valor no estaba solamente en la antigüedad, sino en continuar formando parte de la ciudad.

Un punto de encuentro gastronómico

En los años 2000, los puestos disponibles permitieron la llegada de cocineros y restauradores. La combinación de alimentos frescos y comida preparada dio a la antigua halle una personalidad que atraía a viajeros sin dejar de atender al barrio.

La información municipal anterior al incendio describe cocinas francesas, marroquíes, libanesas, italianas, japonesas y africanas junto a comerciantes de productos frescos. Esa diversidad explica por qué la pérdida afecta a algo más que una cubierta: interrumpe negocios, rutinas y un lugar de convivencia.

Para quienes preparaban una visita al Marais, el incendio obliga a cambiar los planes. El mercado ha dejado de ser una parada gastronómica disponible y, al cierre de esta información, no había una fecha de reapertura confirmada.

La causa del fuego y el alcance de la recuperación exigirán información adicional. La primera noticia es que no hubo víctimas; la siguiente tarea será reconstruir sin reducir el lugar a una fachada. En los Enfants Rouges, preservar el patrimonio siempre ha significado mantener un mercado vivo.