Reino Unido anuncia 17 millones de libras para reparar la protección de Chernóbil dañada por la guerra
La ayuda se suma al programa para recuperar el confinamiento y la ventilación del reactor destruido. Los estudios y las obras pendientes apuntan a una restauración de varios años.

Reino Unido anunció este jueves una aportación de 17 millones de libras para reparar la estructura que protege los restos del reactor número cuatro de Chernóbil. La ayuda financiará la recuperación de sus funciones de confinamiento y ventilación, dañadas por el ataque con un dron ruso de febrero de 2025, dentro de un programa internacional coordinado por el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.
La nueva contribución atiende una consecuencia de la guerra que seguirá exigiendo trabajo durante años. La cubierta necesita recuperar sus prestaciones de seguridad y evitar que la corrosión comprometa su vida útil. El anuncio de financiación no significa que las reparaciones estén terminadas: los estudios, el diseño y la contratación forman parte de un proceso que todavía debe ejecutarse.
Qué protege la gran cubierta de Chernóbil
El Nuevo Confinamiento Seguro, conocido por las siglas NSC, cubre el reactor destruido en el accidente de 1986 y el refugio construido de emergencia después de la catástrofe. Su finalidad es contener los materiales peligrosos y permitir el desmontaje seguro de aquella protección inicial, que también se deteriora con el tiempo.
El Tribunal de Cuentas Europeo recuerda que la nueva estructura se completó en 2019 como parte del Plan de Implementación del Refugio. El conjunto de las actuaciones del plan, incluidas la estabilización del refugio antiguo y otras obras relacionadas, costó unos 2.200 millones de euros. Esa cantidad corresponde al programa más amplio, no únicamente a la factura de la cubierta.
Su función explica por qué Chernóbil sigue necesitando recursos cuatro décadas después del accidente. Las tareas del emplazamiento incluyen el desmantelamiento, la gestión de residuos y el combustible gastado. La retirada de una instalación del servicio eléctrico no elimina las obligaciones de proteger los materiales que quedan en ella.
Un daño funcional que exige reparación
El ataque del 14 de febrero de 2025 dañó la envolvente del confinamiento y provocó un incendio. El BERD advirtió de que el deterioro afectó dos funciones centrales: contener los riesgos radiológicos y facilitar el desmantelamiento a largo plazo. Entre los problemas pendientes está la posibilidad de que la corrosión reduzca la seguridad de la estructura de acero.
La gravedad debe explicarse con precisión. En un informe fechado el 14 de abril de 2026, el operador ucraniano recordó que una evaluación del Organismo Internacional de Energía Atómica realizada en noviembre de 2025 había confirmado la pérdida de determinadas funciones de diseño. Aquella evaluación también señalaba que las estructuras portantes y los sistemas de vigilancia permanecían intactos y que no se había producido una liberación radiológica.
El documento permite distinguir el daño a una barrera de seguridad de una emisión detectada en aquella evaluación. Mantener esa diferencia no reduce la necesidad de reparación. Recuperar las funciones previstas busca impedir un deterioro que podría aumentar los riesgos con el paso del tiempo.
La aportación británica cubre una parte del esfuerzo
Los 17 millones de libras se incorporan a un programa en el que participan Ucrania, donantes del G7 y el BERD. El Gobierno británico subrayó que el apoyo se destinará a restaurar el confinamiento y la ventilación y a proteger la duración prevista de la estructura. El medio ucraniano LB.ua recogió también el anuncio y la participación de las autoridades energéticas de su país.
La escala del trabajo supera esa contribución individual. Las evaluaciones preliminares citadas por el BERD sitúan el posible coste de las reparaciones en al menos 500 millones de euros. Es una estimación, sujeta al desarrollo de las soluciones técnicas. Tampoco debe confundirse con los 30 millones de euros que los donantes habían respaldado para los trabajos de ingeniería y preparación.
Las cantidades describen compromisos y necesidades diferentes. Una aportación nacional, un presupuesto preparatorio y una estimación del coste final no son cifras que puedan sumarse sin conocer qué trabajos cubre cada una. La documentación técnica y las decisiones posteriores de los donantes deberán precisar cómo se financia la restauración completa.
El contrato de ingeniería ya tiene un antecedente concreto
El operador de Chernóbil informó el 17 de septiembre de la firma de un contrato con Novarka 2 para iniciar trabajos de ingeniería. La firma se realizó el día anterior en Viena, durante la conferencia general del organismo internacional de energía atómica. El encargo incluye reunir información técnica, efectuar inspecciones y desarrollar conceptos iniciales de restauración.
El programa respaldado por el BERD prevé avanzar desde esa evaluación hacia soluciones de ingeniería, una estrategia de reparación y documentación para las futuras contrataciones. Cuando esté justificado, también contempla preparar la compra de componentes que requieren largos plazos de suministro. La secuencia intenta reducir rediseños y compromisos prematuros de construcción.
El objetivo anunciado por el operador es recuperar la funcionalidad completa del confinamiento para 2030. Se trata de una meta de ejecución, dependiente de la financiación, las soluciones aprobadas y las condiciones de trabajo. Las medidas temporales de estabilización continúan mientras se desarrolla el programa de restauración.
La Comisión Europea ya había señalado en abril las dificultades de la respuesta al incendio, entre ellas el trabajo en altura y las condiciones de exposición sobre la cubierta. Reparar ese recinto exige procedimientos específicos de seguridad y coordinación con el regulador nuclear ucraniano.
La ayuda anunciada hoy añade financiación a ese recorrido. El resultado que permitirá medir su eficacia será la recuperación verificable de las funciones del confinamiento. Hasta entonces, proteger una obra construida para reducir los riesgos de 1986 sigue siendo una responsabilidad del presente.