Arabia Saudita y Estados Unidos se alían para liderar la era de la inteligencia artificial
En un escenario diseñado para enviar un mensaje geopolítico, el
ministro de Comunicaciones y Tecnología de la Información del Reino de Arabia Saudita abrió una conversación con dos de las figuras más influyentes del mundo tecnológico:
Elon Musk, CEO de Tesla, SpaceX y xAI, y
Jensen Huang, fundador y CEO de Nvidia.
El encuentro no solo buscaba hablar de innovación, sino anunciar una nueva fase en la relación entre
Arabia Saudita y Estados Unidos, con una transición estratégica: pasar de una economía basada en la energía fósil a una economía impulsada por la
inteligencia artificial, la robótica y los centros de datos.
Riad quiere posicionarse como el motor físico de la IA global, apoyándose en el talento y liderazgo tecnológico estadounidense.
De la economía del petróleo a la era de las AI factories
Desde el inicio, el ministro describió este momento como
"la mayor alianza de la historia entre Arabia Saudita y Estados Unidos". Primero fue el petróleo alimentando la industria del siglo XX; ahora serán el capital, la energía y la tierra los que impulsen la
"intelligence age".
El concepto central fueron las
AI factories. Según
Jensen Huang, la IA generativa marca un cambio histórico: antes los sistemas recuperaban información ya existente. Ahora el software se genera en tiempo real, adaptado al contexto, la persona y el problema. Cada respuesta es única.
Eso exige fábricas de IA distribuidas por todo el mundo, capaces de entrenar modelos masivos y generar respuestas personalizadas. Arabia Saudita aspira a convertirse en uno de esos polos globales, pasando de refinerías de datos a fábricas de inteligencia artificial.
Elon Musk: los robots humanoides serán la mayor industria de la historia
Musk explicó que su objetivo no es disrumpir industrias existentes, sino
crear industrias completamente nuevas. Recordó que antes de SpaceX no existían cohetes reutilizables y que Tesla surgió en un momento en el que no había autos eléctricos atractivos y accesibles.
Actualmente, señaló que no existen robots humanoides realmente útiles. Su predicción es que Tesla construirá los primeros robots humanoides funcionales, capaces de trabajar tanto en hogares como en fábricas.
Según Musk, esta industria será más grande que la de los teléfonos móviles, porque todo el mundo querrá uno, quizá más de uno. A largo plazo, cree que la combinación de IA y robótica permitirá una economía en la que
trabajar será opcional y en la que el dinero tenderá a perder relevancia.
Trabajo opcional o trabajo transformado según Jensen Huang
Huang coincidió en que el impacto de la IA sobre el trabajo será profundo, pero matizó que, en el corto y mediano plazo,
los empleos no desaparecen, se transforman.
Puso como ejemplo la radiología. Durante años se aseguró que sería una de las primeras profesiones en desaparecer por culpa de la IA, pero ha ocurrido lo contrario. La lectura de imágenes médicas se ha vuelto más eficiente y hoy se contratan más radiólogos, porque pueden atender a más pacientes y casos complejos.
Para Huang, la IA hará a las personas más productivas pero también más ocupadas, porque tendrán más ideas y más proyectos que podrán ejecutar gracias a nuevas herramientas.
Arabia Saudita apuesta por convertirse en el núcleo energético de la IA
El ministro detalló la ambición saudí: convertirse en el país con mayor infraestructura física para la IA, ofreciendo energía, capital y territorio para construir grandes centros de datos.
Durante la conversación se anunciaron proyectos clave.
xAI y Arabia Saudita construirán un centro de datos de
500 megavatios, comenzando con una fase inicial de 50 megavatios, utilizando hardware de
Nvidia.
La compañía
Humane, apoyada por Nvidia y AWS, iniciará operaciones en el Reino con la ambición de alcanzar un gigavatio de capacidad.
Nvidia aplicará
Omniverse para crear gemelos digitales industriales, donde robots podrán aprender en entornos simulados antes de operar en el mundo real. También se trabajará en supercomputación para simulación cuántica, un área que exige enormes volúmenes de cálculo.
IA en el espacio según Elon Musk
Una de las preguntas finales fue directa:
"¿es posible la IA en el espacio?". Musk respondió que no solo es posible, sino inevitable.
Argumentó que una civilización avanzada necesita aprovechar mucha más energía del Sol. La Tierra recibe solo una fracción diminuta, por lo que cualquier sistema que aspire a niveles muy altos de computación deberá migrar al espacio mediante
satélites solares con chips integrados.
Musk afirmó que, en un plazo de cinco años, el cómputo de IA en el espacio podría ser más barato que en la Tierra, gracias al sol permanente, la refrigeración por radiación y la ausencia de estructuras pesadas en los paneles solares.
¿Existe una burbuja de IA? La postura de Jensen Huang
La última pregunta fue si el mundo está viviendo una burbuja de IA. Huang lo negó y argumentó que el crecimiento actual responde a tres cambios estructurales.
El primero es el fin de la ley de Moore y la caída del rendimiento de las CPU. El segundo es la migración global hacia la computación acelerada, donde las GPU ya dominan la mayoría de los supercomputadores. El tercero es la transición de los sistemas de recomendación tradicionales hacia la
IA generativa y agéntica, que no solo sugiere contenido, sino que también actúa e interactúa.
Para Huang, la demanda de cómputo no es producto de la especulación, sino la consecuencia directa de cómo funciona la computación moderna.
Una nueva alianza estratégica entre Riad y Washington
El ministro cerró el encuentro describiendo esta etapa como una evolución de
92 años de cooperación entre Arabia Saudita y Estados Unidos. La ecuación histórica cambia: de
energía fósil a
energía digital, y ahora energía para la inteligencia.
Riad quiere ser la fuente física que impulse la IA global, mientras empresas como Tesla, xAI y Nvidia lideran el diseño tecnológico. Es una alianza que busca convertir el petróleo del siglo XX en los teravatios de cómputo del siglo XXI.
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