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Lunes 14 de Septiembre del 2020

Fernando Belaunde y Acción Popular mataron más, ¿y por qué nadie lo recuerda?

Autor: Beatriz Pelaez


El presidente del Consejo de Ministros, Walter Martos ha concluido su mensaje a la nación, recordando la memoria de Fernando Belaunde Terry el caudillo político que fundo Acción Popular. La invocación a la memoria de Belaunde es una infeliz ocurrencia


Fernando Belaunde y Accin Popular mataron ms, y por qu nadie lo recuerda

Si hay un presidente en el Perú que demostró con sus acciones, e inacciones, el desprecio que sentía por los pueblos indígenas ese fue Belaunde. Se le recuerda por ser un caballero honrado, pero nadie parece asociar su nombre a los mayores crímenes contra los derechos humanos de la historia peruana.

Belaunde era honrado, sin duda, murió en un modesto departamento que compro con su dinero, mientras que el máximo líder del apra, Haya de la Torre moriría en villa mercedes, una casona en Ate, que fue comprada por el narcotraficante Carlos Langberg y donada al partido aprista. De su honradez no hay discusión, pero eso no lo hace una mejor persona, por el contrario, esa fachada de hombre honorable ocultaba a un personaje que durante sus dos periodos presidenciales, de 1963-68 y 1980-85 demostró con acciones que puede ser considerado en mayor genocida de nuestra historia.

La masacre de los pueblos originarios de la selva
Los Matsés, también conocidos como Mayoruna, se concentraban en Loreto, en la frontera de Perú y Brasil. Durante siglos permanecieron apartados de la civilización, viviendo como en épocas inmemoriales, hasta que con el boom del caucho sus territorios fueron ocupados por caucheros peruanos y brasileños, debiendo defenderse de estos que los secuestraban y sometían a la esclavitud. Desde esa época los pueblos Matsés permanecieron hostiles ante la presencia cada vez más importante de colonos peruanos, sobre todo en la época de Belaunde, que incentivaba la conquista de la selva peruana, que él decía estaba deshabitada.

Aquellas manifestaciones colonizadoras durante el primer gobierno de Belaunde produjeron a enfrentamientos entre los Matsés y civiles peruanos, sobre todo madereros que ocuparon sus territorios. Fernando Belaunde demostrando su impronta de hombre blanco conquistador ordeno a la Fuerza Aérea Peruana bombardear aldeas de los Matses, cometiendo una masacre contra esta etnia de la selva peruana, y el éxodo de sus tierras, escapando de la política de exterminio de Belaunde, hacia el Brasil.

El estado peruano recién en las últimas dos décadas ha reconocido aquel intento de genocidio propiciado por el honrado arquitecto Belaunde, y hoy en día la Comunidad Nativa Matsés es una entidad reconocida por el estado peruano, que en 2009 creo la Reserva Nacional Matsés.



La guerra sucia en Ayacuchano
La historia ya es conocida por todos, en 1980, el mismo día de las elecciones presidenciales una cedula de Sendero Luminoso toma el pueblo de Chuschi, quema el material electoral, y comienza la lucha armada del alucinado y autodefinido presidente Gonzalo, Abimael Guzmán. Algunos medios de Lima no dieron importancia a tal hecho, solo una anécdota en las elecciones de 1980, pero lo que sucedería en los siguientes años transformaría por completo Ayacucho, la sierra y todo el Perú. Una vez que Belaunde gana las elecciones y comienza su presidencia en julio de 1980, menosprecia al grupo armado Sendero Luminoso, los llama abigeos. Nunca Belaunde, en esos primeros meses de su gobierno, intento comprender aquel fenómeno sui géneris andino, por el contrario, quiso asociarlo a las guerrillas que financiaba la Cuba de Fidel Castro. Nada más alejado, Sendero Luminoso era un grupo maoísta, lo debió sospechar cuando Sendero mato a golpes, y colgó varios perros en los postes del centro de Lima el 21 de diciembre de 1980, el mismo día del nacimiento de Mao Zedong. Uno de los canes colgados tenía una pancarta que decía: “Teng Siao Ping hijo de perra”.

Aquella fue la señal más clara de que Sendero Luminoso era una organización sin parangón en Latinoamérica, pero Belaunde nunca cambio sus ideas. Para él eran unos terroristas que debía combatir con más fuerza, dando carta libre a los policías primero, a través de los comandos Sinchis, una fuerza contra subversiva que cometió abusos contra la población civil, y luego al decretar el estado de emergencia en Ayacucho usando a las fuerzas armadas para combatir a Sendero.

Desde el principio su ideal de lucha contra el terrorismo era el modelo argentino de Videla: apresar, torturar, matar y desaparecer a todo sospechoso de terrorismo. Ese fue su política contra Sendero Luminoso, y fracaso.

La torpeza del honrado Belaunde, de querer imitar la política anti subversiva Argentina, que por otro lado fue ejecutada en las ciudades, no en el campo como era el caso peruano, llevo al crecimiento de Sendero Luminoso, primero en toda la sierra peruana, y luego en la costa, entre círculos universitarios, y hasta escolares.

La incapacidad de Belaunde, permitió que Sendero creciera. Como hemos manifestado, Sendero Luminoso es un caso único en la historia latinoamericana. Sendero seguía los cánones guerrilleros de Mao, que llevaron a la victoria a los comunistas chinos. Tanto Belaunde, como Abimael Guzmán desarrollaron una estrategia inviable. Sendero creía que los campesinos los recibirían como libertadores, como había sucedido en China donde los campesinos fueron liberados de siglos de esclavitud en manos de los terratenientes, a los que Mao ordenaba asesinar. Pero en el Perú de 1980 no había terratenientes, más por el contrario los campesinos andinos aspiraban a acabar con las cooperativas agrícolas, y obtener títulos de propiedad de las tierras que trabajaban. Eso limito el apoyo campesino a Sendero Luminoso, y convirtió a estos campesinos en enemigos de Sendero.

Fernando Belaunde, de haber entendido, la raíz doctrinaria de Sendero Luminoso, quizás hubiera buscado el apoyo de los campesinos, pero hizo todo lo contrario, los convirtió en sospechosos de apoyar a Sendero, y fueron muchos apresados, torturados y desaparecidos.

Los ayacuchanos estuvieron entre dos fuegos enemigos, por una parte, Sendero, y por otra el estado peruano que debía defenderlos, pero hacia todo lo contrario los estigmatizo como terrucos. Lo que ocasiono fue que miles de ayacuchanos tuvieran que dejar todo y escapar con sus hijos hacia otras ciudades de la sierra y de la costa. Con ellos, camuflados, se movió la doctrina de Sendero Luminoso, cientos de senderistas migraron y esparcieron las ideas del camarada Gonzalo, cuarta espada del comunismo internacional, dando cuenta de las masacres que cometían las fuerzas armadas en comunidades de la sierra peruana.

Quizás lo que mejor grafica la aptitud de Belaunde ante la tragedia que vivían miles de familias ayacuchanas, con familiares desaparecidos, es este párrafo que se consigna en el informe de la verdad y la reconciliación: En agosto de 1983, la organización Amnistía Internacional envío una carta al presidente Belaunde en la que señalaba que las fuerzas de seguridad del Estado habían ejecutado sumariamente a centenares de pobladores en la región andina en operaciones contra insurgentes. El Presidente desatendió el informe: "Las cartas de Amnistía Internacional van al tacho de basura (…) yo no las acepto", indico Belaunde en aquella oportunidad.

El demócrata de ficción
¿Podía un demócrata, como señalan que era Belaunde, creer que matar y desaparecer ciudadanos era necesario para acabar con un grupo subversivo? Si. Lo creía. Y si no fueron órdenes directas, se hizo de la vista gorda cuando comenzó la prensa a informar desde Ayacucho la desaparición de cientos de ayacuchanos, de todas las edades, violaciones de mujeres, torturas y masacres cometidas por la policía y fuerzas armadas.

Fernando Belaunde era el presidente del Perú, el comandante supremo de las Fuerzas Armadas del Perú. ¿Fue quien ordeno las ejecuciones extrajudiciales? ¿Cómplice? ¿O solo un cobarde? La historia debería juzgarlo, pero hasta ahora no lo hace. En la prensa exaltan sus cualidades de demócrata, y callan las atrocidades cometidas durante sus dos mandatos.

También magnifican su participación en la guerra de Las Malvinas. Nadie parece entender que en 1982 cuando la Junta Militar invade las Islas Malvinas, ya todos conocían que los militares argentinos habían eliminado miles de opositores politicos, y se negaban a devolver el poder a la sociedad civil. El americanista y “demócrata” Belaunde, envía militares y armamento peruano para ayudar a una dictadura, que violaba los derechos humanos, y que invadió las Islas Malvinas solo para mantenerse en el poder, cuando las democracias occidentales condenaban al régimen opresor argentino.

Acción Popular
La actitud de Acción Popular en los 80’s fue concordante con la de su líder, al tener mayoría en la cámara de diputados y de senadores, los acciopopulistas se negaron a crear una comisión investigadora sobre las violaciones de derechos humanos en la sierra peruana. Dando carta libre a militares y policías para continuar su política de eliminar a cualquier sospechoso de pertenecer a Sendero Luminoso.

Sus líderes históricos no permitían que se les preguntara sobre las violaciones de los derechos humanos en Ayacucho, y en más de una ocasión manifestaron que el Perú era víctima de un complot del comunismo Internacional. Por supuesto esa ceguera accionpopulista fue lo que hizo crecer a Sendero.

En 1984, el General Adrián Huamán Centeno, jefe Político-Militar de la zona de emergencia de Ayacucho, escribe a Belaunde recomendando a este que cambiara la estrategia de lucha antisubversiva. Pedía que se incrementara la inversión pública, como realizar una reforma política y social en la zona de emergencia. Para Huamán lo que pasaba en Ayacucho no era casual, Sendero se alimentaba de la pobreza y exclusión de siglos, y debía combatirse dando mejores condiciones de vida a los ayacuchanos, invirtiendo en infraestructura, y castigando a funcionarios públicos y autoridades políticas corruptas. Huaman denunciaba en 1984, algo que hasta ahora sucede, jueces que cobran coimas a quienes pedían justicia.

El General Huaman se preguntaba: ¿Qué podemos hacer? Si estamos con las mismas personas que dieron lugar a la subversión. ¿Acaso no están las mismas personas que abusaron, los mismos jueces, o sea los mismos que dieron lugar a todo esto? ¿Acaso podemos pensar que van a curar si son realmente la enfermedad?

Nunca Acción Popular intento desde el congreso abrir un debate al respecto, como empoderar a esos campesinos que eran victimas de Sendero Luminoso, capitalizar el campo para apuntalar su desarrollo. Hicieron todo lo contrario estigmatizaron al campesino, y a todo el pueblo ayacuchano. Y exigieron la destitución del General Huaman, que fue removido de su cargo el 28 de agosto de 1984, perdiendo el Perú la gran oportunidad de cambiar el curso de la lucha armada.

¿Cuántos murieron entre julio de 1980 y julio de 1985?
Para julio de 1985, al final de su mandato, los asesinatos y desapariciones de civiles por parte de las fuerzas del orden bordeaban los 3,500 casos registrados, pero en los últimos años se han descubierto fosas comunes que datan de esos periodos, como algunos restos humanos en el cuartel "Los Cabitos", el centro de la represión en Ayacucho, donde muchos entraban, pero pocos salían con vida. Según testimonios que ha recogido la prensa y la Comisión de la Verdad el cuartel "Los Cabitos" fue un centro de torturas, y asesinato de sospechosos de pertenecer a Sendero Luminoso. Algunos testimonios han dado cuenta de violaciones a mujeres por parte de los soldados.

Con Belaunde en los 80’s el Perú se convierte en un país donde la vida de una persona, si es de la sierra, sobre todo, no valía nada. A diferencia de lo que había sucedido en los 70’s, cuando en todos los países con dictaduras militares se violaron los derechos humanos, en el Perú aquello no había sucedido la dictadura militar no recurrió al asesinato político para consolidar su poder. Mientras el régimen militar de Velazco Alvarado y Morales Bermúdez no cometieron ninguna violación de los derechos humanos, en democracia sucede todo lo contrario, es cuando más se asesina y desaparece a ciudadanos. Ese es el legado de Belaunde, un país donde se violaban los derechos de sus ciudadanos, y un presidente que tanto en lo económico, como en lo social fue un fracaso completo.

Sin duda el Premier Walter Martos se equivoca, no se le puede llamar demócrata al presidente de una democracia que avalo el asesinato de miles de peruanos, que por ser de la selva, los andes y zonas rurales no preocuparon a los políticos limeños. Martos, como muchos peruanos han caído en la idealización de un presidente al que en su tiempo llamaron inútil y falto de carácter, pero nunca asesino, pero es hora de que la historia y todos los peruanos lo juzguen. En épocas donde se derrumban monumentos a genocidas, sería bueno que cayera la esfinge de Belaunde.


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