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Lunes 06 de Enero del 2020

Los Dos Papas un cónclave entre el viejo y nuevo orden monolitico


Muchos consideran que Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa para transformar a la iglesia católica y asegurar su supervivencia, pero hasta ahora ha habido mas retorica que acción


 Los Dos Papas un cónclave entre el viejo y nuevo orden monolitico   Los Dos Papas un cónclave entre el viejo y nuevo orden monolitico  The Two Popes, es la última película del director brasileño, Fernando Meirelles, quien se hizo notar en Hollywood gracias a su película: Ciudad de Dios. Los dos Papas es una película de presupuesto exiguo, pero que deslumbra por sus diálogos certeros, y la actuación de dos veteranos como Jonathan Pryce y Anthony Hopkins, que logran por momentos convencernos que tenemos ante nosotros en realidad a dos papas, Benedicto XVI y Francisco, dialogando en la intimidad.
 
Meirelles demuestra con esta película que el cine independiente sigue siendo la mejor fuente del cine arte, logrando que muchos escapemos del cine efectista de Hollywood, donde los diálogos inteligentes han cedido paso ante los gags cómicos, las elaboradas tramas desaparecen cuando entran los efectos especiales. Hubo alguna vez donde los grandes estudios se preocupaban de lanzar grandes superproducciones sin descuidar la calidad de sus historias, ni el talento que imprimían sus actores a los personajes, al mismo tiempo que apostaban por directores que creaban películas más íntimas, donde primaba el arte antes que los beneficios comerciales.
 
Aquello es a lo que los grandes estudios parecen haber renunciado hace mucho, sin embargo, en esta nueva era Netflix rescata el cine de autor. Sin el gigante del streaming muchas películas nunca hubieran sido producidas, porque sus tramas no provocaran el entusiasmo de las masas. Y cuando una distribuidora cree que una película no tendrá éxito de público, no apuesta por ella, y la deja morir. No sucede con The Two Popes, producida por Netflix, que estuvo por meses circulando en festivales de cine, y en algunas salas de cine, con una recaudación modesta. Recién el 20 de diciembre del 2019 la película es estrenada en la plataforma digital y consigue la notoriedad que merecia.  
 
La historia que nos cuenta Meirelles es la recreación libre del encuentro de los papas Joseph Aloisius Ratzinger (Hopkins), y Jorge Mario Bergoglio (Pryce). Entre ambos existe una diferencia de convicciones, mientras Ratzinger representa a la iglesia dura, intransigente, la que venció al comunismo, y no admite cambios en la doctrina católica que lleva dos milenios de historia, y conflicto que continúa hasta nuestros días. En cambio, Bergoglio es el aire renovador que necesitaba la iglesia católica golpeado por los escándalos de pedofilia, su discurso homofóbico, y sus posturas misóginas.
 
Fernando Meirelles examina hábilmente el abismo entre lo humano y lo divino, expone las creencias conflictivas de estos dos personajes, el renunciante papa, y el nuevo papa. Jonathan Pryce y Anthony Hopkins son grandiosos al mostrar la humanidad de ambas figuras históricas, que tiene una idea distinta sobre la iglesia católica y el papado.
  
La película comienza en 2005 con los cardenales católicos reunidos tras la muerte del papa Juan Pablo II para elegir un nuevo papa. El cardenal Jorge Mario Bergoglio (Pryce), un argentino que rehúye los ornamentos de la iglesia, no tiene interés en convertirse en Papa, sin embargo, se sorprende que detrás de él haya un sector de cardenales, que como él quieren humanizar a la iglesia católica del siglo 21. Este sector de cardenales antisistema es el que cabildea para elegir papa a Bergoglio en 2005, lo que no consiguen. Ese año sería elegido papa El cardenal Joseph Ratzinger, un tradicionalista, heredero directo de Juan Pablo II. Alguien que es elegido para mantener a la iglesia católica como esta, sin transformaciones.
 
Siete años después, la iglesia se ha empapado en múltiples escándalos, y Bergoglio está buscando retirarse para poder vivir sus días como un simple sacerdote. Sin embargo, lo llaman a Roma para visitar a Benedicto y hablar sobre la jubilación. En ese ínterin el papa Benedicto renuncia a su cargo, y los cardenales vuelven a ser llamados para elegir un nuevo papa. Nuevamente en el bolo está el cardenal argentino, esta vez, el sector más progresista de la iglesia consigue elegir como nuevo papa a uno de los suyos, el cardenal Bergoglio, un reformador, como deduce el mismo Ratzinger a través de sus conversaciones.
 
La película no solo transciende como hemos mencionado por la construcción de ambos personajes disimiles, uno es latinoamericano, más abierto, cálido; el otro europeo, incapaz de crear empatía con su entorno. Sino por el guion que nos ofrece un ritmo preciso, sin sobresaltos, con diálogos bien elaborados. La gran estrella de la película es el guion de Anthony McCarten. Todo el guion de la película, la conducción de las tramas es ingenioso, nada parece escaparse en el guion de McCarten, que exterioriza la humanidad de sus personajes.
 
Los guiones de películas como estas son difíciles, pero el escritor consigue que las bromas entre estos dos hombres dispares, y polémicos, sean entretenidas. A pesar de estar en el mismo bando, a través de los diálogos encontramos las diferencias entre ambos. Los dos, el papa saliente y el papa que tomara las riendas de la iglesia católica debaten el momento actual y el futuro de la Iglesia a la que ambos dieron sus vidas. McCarten captura la humanidad no solo de los hombres sino también sus fundamentos ideológicos, y lo que ambos representan, uno, el argentino, humanizar a la iglesia, el otro, el alemán, mantener a la institución como un monolito que no admite grietas, ni disidencias. Eso es lo que se desprende de la película.
 
Cuando Juan Pablo II llego a ser papa, el papa polaco, trajo con él a Roma el totalitarismo. La iglesia volvió a ser intransigente, acallo las críticas, y a todo el que no se adhiriera a los dogmas católicos tradiciones. Su anti comunismo lo llevo a silenciar a todos los teólogos latinoamericanos que a través de la Teología de la Liberación buscaban interpretar el rol de la iglesia en sociedades pobres y violentadas como las suyas. El mismo Ratzinger fue encargado por Juan Pablo II para amonestar a todos aquellos que eran sospechosos de abrazar los ideales comunistas.
 
Hay que recomendar mucho Los Dos Papas, es el mejor retrato del fin de una era, la de Juan Pablo II y su sucesor Benedicto XVI, y el comienzo de otra la de Francisco, el papa del tercer mundo que quiere transformar la iglesia para asegurar su supervivencia.

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