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La actividad física no siempre es buena para el corazón

Se cree que la actividad física es nuestro mayor aliado en la lucha contra las enfermedades cardiovasculares. Pero puede haber variaciones significativas en sus efectos protectores en una variedad de situaciones diferentes

Como practicar un deporte regularmente, cargar objetos pesados en el trabajo o salir a caminar con amigos. Estos son los resultados de un nuevo estudio dirigido por el investigador de Inserm Jean-Philippe Empana en colaboración con investigadores australianos. Los resultados se publicaron hoy en la revista especializada Hypertension.

 
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en todo el mundo, y no hay señales de que esta tendencia esté disminuyendo. Sin embargo, una gran cantidad de muertes prematuras podrían prevenirse tomando las medidas preventivas adecuadas. Entre estas medidas, la actividad física a menudo se presenta con múltiples beneficios, y las pautas internacionales enfatizan la necesidad de estar activos para evitar la mortalidad cardiovascular.
 
Pero la actividad física es un concepto amplio, y pocos estudios científicos han analizado las diferencias entre los diferentes tipos de ejercicio que una persona realiza. Este fue el enfoque del nuevo estudio publicado en Hypertension, que fue realizado por los equipos de investigación dirigidos por Jean-Philippe Empana, Xavier Jouven y Pierre Boutouyrie (Inserm / Université de Paris), en colaboración con Rachel Climie en el Baker Heart and Diabetes Institute, Melbourne, Australia.
  
“Nuestra idea era analizar si todos los tipos de actividad física son beneficiosos o si, en algunas circunstancias, la actividad física puede ser dañina. En particular, queríamos explorar las consecuencias de la actividad física en el trabajo, especialmente la actividad física extenuante, como cargar objetos pesados de forma rutinaria, lo que podría tener un impacto negativo”, explica Empana.
 
Deporte, trabajo u ocio
La investigación de Empana y sus colegas se basó en datos de participantes en el Estudio Prospectivo de París III. Durante diez años, este extenso estudio francés ha estado monitoreando el estado de salud de más de 10,000 voluntarios, de 50 a 75 años de edad y reclutados durante un chequeo de salud en la Clínica de Salud de París (Paris Preclinical Investigations, IPC).
Se les pidió a los participantes que completaran un cuestionario sobre la frecuencia, duración e intensidad de su actividad física en tres contextos diferentes: actividad física a través del deporte, actividad física en el trabajo (por ejemplo, cargar cargas pesadas) y actividad física en su tiempo libre (como la jardinería).

 
Luego se evaluó la salud cardiovascular de los participantes en función de la salud de sus arterias utilizando imágenes de ultrasonido de vanguardia de la arteria carótida (una arteria superficial en el cuello). Este método, conocido como "seguimiento de eco", se puede utilizar para medir la sensibilidad barorreflejo, un mecanismo de adaptación automática a los cambios repentinos en la presión arterial. Cuando este sistema se ve afectado, esto puede provocar problemas de salud importantes y un mayor riesgo de paro cardíaco.
   
Estudiar la ardua naturaleza del trabajo.
En sus análisis, los investigadores distinguieron entre dos componentes del barorreflejo: barorreflejo mecánico, evaluado mediante la medición de la rigidez arterial, y barorreflejo neural, evaluado mediante la medición de los impulsos nerviosos enviados por los receptores en las paredes de la arteria, en respuesta a Una distensión del vaso. Las anormalidades en el componente mecánico tienden a estar asociadas con enfermedades cardiovasculares relacionadas con el envejecimiento, mientras que las anormalidades en el componente neural tienden a estar relacionadas con trastornos del ritmo cardíaco que pueden conducir a un paro cardíaco.
  
El estudio muestra que la actividad física deportiva de alta intensidad está asociada con un mejor barorreflejo neural. Por el contrario, la actividad física en el trabajo (como el transporte rutinario de cargas pesadas) parece estar más fuertemente asociada con un barorreflejo neural anormal y una mayor rigidez arterial. Por lo tanto, dicha actividad podría ser perjudicial para la salud cardiovascular y, en particular, puede estar asociada con trastornos del ritmo cardíaco. “Nuestros hallazgos representan una vía valiosa de investigación para mejorar nuestra comprensión de las asociaciones entre la actividad física y las enfermedades cardiovasculares. No sugieren que el movimiento en el trabajo sea perjudicial para la salud, sino que sugieren que puede ser una actividad crónica y extenuante (como levantar cargas pesadas) en el trabajo”, destaca Empana.
  
Los investigadores intentarán replicar estos resultados en otras poblaciones y explorar con mayor detalle las interacciones entre la actividad física y la salud. “Este estudio tiene importantes implicaciones de salud pública para la actividad física en el trabajo. Ahora queremos ampliar nuestro análisis para explorar aún más las interacciones entre la actividad física y el estado de salud de las personas en el lugar de trabajo”, concluye Empana.
  
Referencia: "Asociación entre la actividad física ocupacional, el deporte y el ocio y la sensibilidad barorrefleja: el estudio prospectivo III de París" por Rachel E. Climie, Pierre Boutouyrie, Marie-Cecile Perier, Edouard Chaussade, Mattieu Plichart, Lucile Offredo, Catherine Guibout, Thomas T. van Sloten, Frederique Thomas, Bruno Pannier, James E. Sharman, Stephane Laurent, Xavier Jouven y Jean-Philippe Empana.

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