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Jueves 08 de Abril del 2021

Perú: la Cloaca en la que nos han convertido


La política peruana actual es una gran cloaca, donde la ética y la moral no existen, y la prensa e instituciones como la iglesia católica se hacen cómplices de las ideas más fascistas, inaugurando en Latinoamérica una ofensiva clerical contra el estado laico


Per: la Cloaca en la que nos han convertido

Hubo un tiempo donde los politicos peruanos guardaban las formas, no amenazaban, ni lanzaban insultos, ni abiertamente insultaban a sus rivales politicos. Son lejanos las épocas en que descubrir la mentira de un político podía ocasionar su caída pública. Hubo un tiempo en el que ser líder de un partido político te convertía en el responsable de tu partido, cualquier error al elegir un diputado o senador con prontuario criminal era una deshonra para el partido. Se cuidaban muchos los partidos politicos del escrutinio de la prensa y los ciudadanos.

Todo parece cambio cuando entro a la política Alan García, a fines de los 70’s, fue el más joven constituyente, toda una novedad en la vida política peruana, su imagen era de un hombre joven, atractivo, inteligente, de un trato agradable, enamoraba a propios y extraños, sin embargo detrás de ese joven educado en Madrid y Paris, se escondía un personaje que convertiría a la política peruana en un campo de batalla donde los proyectiles no eran de plomo y pólvora, sino de mierda.

Desde el primer gobierno de Alan García el ataque certero al rival predomino, antes que acalorados debates, era más fácil acabar, a punto de mentiras, con politicos que no le simpatizaban, que polemizar, como en los viejos tiempos.   Guillermo Thorndike creo para Alan García, un diario, “Página Libre" que se encargaría de golpear al candidato Vargas Llosa, mientras alentaba la candidatura de un personaje oscuro, de origen japonés, desconocido para todos. Al mismo tiempo pagaba, usando dinero del estado peruano, campañas de desprestigio contra las ideas liberales de Vargas Llosa. Este se había vuelto su enemigo, por haber encabezado un movimiento que le plantó cara a sus ideas de estatizar la banca. García quería convertir al Apra, y al Perú, en una dictadura perfecta como la del PRI de Mexico.

El presidente más joven del Peru nunca se lo perdono, e ideo un plan para sabotear la candidatura del novelista. Usando a la prensa, Thorndike solo era la cabeza, decenas de hombres de prensa, radio y televisión durante toda la campaña de 1990 lanzaron amenazadores vaticinios de que con Vargas Llosa en la presidencia el capitalismo se apoderaría del Perú, y explotaría a millones de peruanos, a los que dejarían sin derechos laborales, abriendo la economía de tal forma que miles de fábricas quebrarían, y cientos de miles de empleados públicos y privados perderían sus empleos. Era el apocalipsis, o algo peor. Asi fue como el candidato que no aparecía en las encuestas, un completo desconocido Alberto Fujimori fue creciendo en popularidad, era quién aseguraba la continuidad, mantener el control de precios, las subvenciones a empresas públicas y privadas, y sobre todo la impunidad a los delitos de Alan García.

Las elecciones de 1990 fue el comienzo de una nueva tradición peruana, la guerra sucia electoral. Fujimori, el aprendiz de García, que se convirtió en marioneta de Montesinos, siguió el modelo de aquellas elecciones. En las lides electorales de 1995 y 2000 Fujimori volvería a usar a lo más lumpen de la prensa. Nuevamente Guillermo Thorndike aparecería liderando la plana periodística del Canal 2, afín a Fujimori, lanzando su artillería contra los candidatos que amenazaban la continuidad del régimen dictatorial. Cinco años después, el año 2000, ya tendría la dupla Fujimori-Montesinos a toda la prensa comprada, todos los dueños de los canales de televisión, sus periodistas, prensa escrita, radios, listo para enlodar la honra de cualquier candidato opositor. Todos los días, los diarios chichas, prensa amarilla, publicaba titulares contra los politicos opositores, mintiendo con todo descaro, ridiculizando, y hasta homosexualizando a más de un opositor. En parte la estrategia tuvo éxito, Fujimori fue reelegido por tercera vez, pero la embajada de Estados Unidos, y algunos organismos internacionales describieron a aquellas elecciones como dudosas. 

Cuando cae Fujimori, a los pocos meses de aquellas elecciones del 2000, cae con el todos los dueños de los medios de comunicación que cobraban por exaltar la figura de Alberto Fujimori, y corromper la imagen de sus oponentes. Uno de ellos es Ernesto Schütz, dueño de Panamericana Televisión, que usando su poder económico consigue huir a Suiza, posee la nacionalidad Suiza, donde todavía permanece fugado de la justicia peruano. Lo transcendente de este caso es que a pesar de ser un prófugo, continua como el dueño de Panamericana Televisión, usando a su hijo como testaferro.

La caída de Fujimori, dio paso a un largo periodo de prosperidad en el Perú. Cuando fuga Fujimori, el 58% de peruanos era pobres, las exportaciones no superaban los 10 mil millones de dólares al año, casi un 90% eran productos mineros o harina de pescado, productos primarios. La clase media no existía, el desempleo era de los más altos de la región. La democracia trajo estabilidad, y la prensa volvió a estar al servicio de la verdad. Los medios de comunicación mantuvieron en ese periodo una apertura informativa, e imparcialidad, que ni siquiera la reelección de Alan García, para el periodo 2006-2011, pudo cambiar, a pesar de sus intentos de controlar a la prensa.

Sin embargo todo cambia cuando la clase empresarial peruana se sintió amenazada por la ola populista chavista, el candidato en las elecciones del 2011, Ollanta Humala, no ocultaba sus simpatías con Hugo Chávez, y su socialismo siglo 21. Los medios de comunicación tradicionales cerraron fila con la candidata del partido fujimorista, Keiko Fujimori, la hija del dictador de los 90’s, que para ese entonces ya estaba encarcelado en el Perú, después de pasar un periodo en Japón, escapando de la justicia. Los medios atacaron a Humala, y exaltaban a Keiko Fujimori, nuevamente los vaticinios apocalípticos se prodigaban en la prensa peruana, vaticinando que con Humala el Perú retrocedería, y acabaría el auge económico que había sacado a millones de peruanos de la pobreza. Esta vez, el candidato que en 1990 fue víctima de la prensa de cloaca, tendría su revancha. Vargas Llosa convencido por Humala, de que respetaría la democracia, y no haría cambios en el modelo económico, pidió el voto para Humala, esta vez los peruanos lo escucharon, y masivamente, quienes profesaban simpatías hacia la derecha dieron el voto al candidato de la izquierda, Humala, dándole la victoria. Fue una muestra de civismo extraordinario. Alan García, como presidente, nuevamente usaba los medios del estado peruano para hacer contra campaña contra un candidato, pero esta vez, no pudo, como en 1990, hacer nada y Humala vencía a su candidata favorita, Keiko Fujimori. Después se supo que muchos empresarios, entre ellos dueños de bancos, mineras y hasta la misma Odebrecht, entregarón millones de dólares a Keiko Fujimori para su campaña.

Alan García herido en su orgullo, pasaría a la oposición más beligerante, usando a los medios de comunicación para desestabilizar el periodo presidencial de Humala. Uno de sus cartas seria Ernesto Schütz, quien desde Suiza ordenaría a su periodista estrella: Rossana Cueva mantener un constante enfrentamiento contra Humala, haciendo eco de cualquier información sin confirmar. Es de ese periodo que Alan García populariza el mote de “la pareja presidencial”.

A pesar de llevar un gobierno estable, y mantener un crecimiento moderado, atrás había quedado el boom de las exportaciones mineras, los 5 años del gobierno de Ollanta Humala fueron un constante enfrentamiento de la clase empresarial, y de los medios de comunicación contra este. No teniendo como atacarlo por su desempeño económico, los medios, los politicos y los empresarios lanzaron toda su artillería contra su esposa: Nadine Heredia, alentando la misoginia peruana, el machismo. La prensa le dedico grandes portadas y horas de televisión atacándola por atreverse a trabajar con su esposo, el presidente, en temas de gobierno. Hasta ahora, los mismos que atacaban a Nadine Heredia por haber sido presidenta del partido Nacionalista, y haber llevado las cuentas, hoy sabemos que recibió dinero de Odrebrecht, por encargo de Lula da Silva. Los mismos que la acusan  ayer y hoy, se hacen de la vista gorda en los casos más fragantes de captación de donaciones ilegales que realizo la candidata Keiko Fujimori, solo que el partido de esta desarrollo un sistema de lavado de dinero de tales proporciones, que personas de lo más humildes aparecían como donantes de miles de dólares para su campaña, lo cual si el poder judicial es realmente independiente en el Perú la condenara a la cárcel, no solo por lavado de dinero, sino por apropiarse de millones de dólares, de empresarios, sin declarar impuestos.

Para la campaña electoral del 2016 nuevamente la prensa jugo un rol muy importante para apuntalar la candidatura del partido fujimorista, fue la candidata que más gasto en campaña, casi no hubo un lugar en el Perú donde no hubiera un cartel publicitario de su partido, como merchandise político (polos, tapers, llaveros) que inundo todo el Perú, algunos consideran que en aquella campaña Fuerza Popular, el partido fujimorista, gasto más de 10 millones de dólares. Mucho más que todos los otros partidos. Sin embargo, a pesar de una prensa servil, nuevamente la civilidad peruana se movilizo para impedir un triunfo fujimorista, esta vez sería la izquierda peruana responsable la que en segunda vuelta apoyaría a Pedro Pablo Kuczynski, conocido por todos como PPK, candidato también de la derecha, pero que era reconocido como un demócrata, dándole la victoria.

Aquel fue una victoria pírica de PPK, el partido fujimorista consiguió una amplia mayoría en el congreso, 73 de los 130 congresistas eran fujimoristas, y desde el primer día en el congreso desataron todas sus iras contra PPK, antes de acabar el año ya había censurado a su ministro estrella: Jaime Saavedra, ministro de Educación que había modernizado la educación en el Perú. Aquella censura fue también el punto de partida de movimientos católicos que en campañas como #ConMisHijosNoTeMetas movilizaron miles de católicos para acabar con un ministro incomodo, Saavedra amenazaba el poder de los colegios católicos, un gran negocio de la iglesia peruana, al promover pruebas llevadas a cabo por el ministerio que midieran la calidad educativa de los escolares. Aquello fue lo que desato las iras del cardenal Cipriani, y de sectas católicas como el Opus Dei o Sodalicio, que desde ese momento entraron abiertamente en política. La mejor prueba de esto es que uno de los candidatos presidenciales, Rafael López Aliaga, es dueño de un colegio católico, Los Alamos, que está asociado al Opus Dei.

Los grupos católicos ligados a la educación no querían controles, como sucede en la educación universitaria, donde una institución, la SUNEDU, las supervisa. La intromisión católica fue lo que dio carta libre a Keiko Fujimori no solo para censurar al ministro de educación, sino para acabar con todo un gabinete ministerial, y antes de dos años presionar al presidente para dimitir. Hoy sabemos que el vicepresidente de PPK, Martin Vizcarra, comploto con el fujimorismo para vacar al presidente, y ocupar su lugar.

El periodo presidencial que inauguro Pedro Pablo Kuczynski en julio del 2016, ha sido quizás la etapa más turbia de la política peruana, y ha mostrado la codicia desmedida de los caudillos politicos que usando su poder político amenazaron más de una vez la democracia peruana. En cinco años Perú tuvo 4 presidentes, sin contar a la breve Mercedes Araoz, que fue juramentada por el defenestrado congreso fujimorista en 2019.

El mayor problema del Perú hoy, que está a portas de unas nuevas elecciones, es tener una población incapaz de analizar los acontecimientos que se han vivido en estos últimos cinco años, identificar a los actores politicos que acabaron con la estabilidad económica, social y política de un país que era ejemplo de gobernabilidad. Del 2001 al 2016, tres presidentes se sucedieron, y habían mantenido alejado el tema económico del político. Como nunca, en doscientos años de vida independiente, en ese periodo la pobreza se redujo. Sin embargo a partir del 2016 la clase política acabo con aquel Camelot peruano, encontrándonos ahora en plena pandemia con un escenario catastrófico, un país en el cual los politicos fomentan la desunión, y en busca de votos mienten y mienten, usando a la prensa como medio para calumniar a sus contrincantes politicos, para amenazar, y sabotear la campaña de vacunación contra el COVID-19.

La extrema derecha peruana ha mostrado en esta campaña su verdadero rostro, y mucho tememos que,  inundados por la publicidad de estos, los peruanos den su apoyo a personajes como Keiko Fujimori responsable de estos años de anarquía política en la que hemos vivido, o a López Aliaga, el candidato de la ultra derecha católica, la misma que incendio la pradera en los últimos años para acabar con los derechos de los homosexuales o para impedir el aborto en casos de violación, pero en realidad lo que busca la curia católica es mantener sus negocios privados, libre del escrutinio público, que se vieron amenazados por PPK y sus ministros de educación.

Este 11 de abril los peruanos se juegan la oportunidad de mantenerse en la senda del progreso, volviendo a darle su apoyo a partidos de centro, o se juegan todo a partidos de extrema derecha que no quiere hacer cambios, aferrándose a un sistema que genera solo politicos corruptos, como jueces que venden al mejor postor sus veredictos. En estos años de anarquía que generaron los caudillos politicos, como Keiko Fujimori, la familia Belaunde, Cesar Acuña, como la curia católica, que tiene a Rafael Rey y López Aliaga como sus mejores arfiles, y medios como el monopolio de la familia Miro Quesada, el diario Expreso, o el canal de televisión Willax, de los hermanos Wong,  no hay ganadores, quizás estos mantendrán sus privilegios, y seguiremos por un tiempo manteniendo el estado corrupto por el que tanto han luchado, pero, como la historia peruana ha demostrado, tarde o temprano los cambios se producirán, de manera pacífica o violenta.


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