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Mijael Garrido Lecca el Honor familiar en entredicho

Hay veces ser el hijo de... Puede ser una bendición y otras una carga muy pesada. Nadie puede condenar a un hijo por los actos de sus padres, pero en el caso de Mijael Garrido Lecca su postura abiertamente en favor de mantener el viejo sistema político corrupto y su irrupción en la filas del APRA parece tener como propósito dejar todo como antes, y todos sabemos que antes significa corrupción e impunidad.

Mijael Garrido Lecca se lanza al congreso, para muchos no será difícil adivinar qué partido ha conseguido reclutar en sus filas al ex periodista de Canal N, antiguo dueño de un medio online, y hoy redactor del diario Expreso. Claro, adivinaron: el partido aprista. Lo que se hereda no se hurta. El apellido Garrido Lecca tiene peso, prestigio dentro del APRA, y no es de extrañar que, a pesar de no tener militancia partidaria, y de seguro tampoco carné aprista, haya sido seleccionado para participar en las elecciones legislativas próximas.
Desde el comienzo de las hostilidades entre el ejecutivo y el congreso la postura de Garrido Lecca, hijo, ha sido la de desprestigiar el gobierno de Vizcarra. En un artículo de agosto de 2019 considera ser portavoz de su generación y declara: Los jóvenes nunca habíamos visto al Perú retroceder así. Nunca tanta gente me había hablado de irse a buscar un futuro afuera “. Bueno si se refiere a que el Perú del 2019 crecerá menos de lo esperado, habrá que recordarle que el más bajo crecimiento que ha tenido el país durante estos años de democracia ha sido durante el gobierno en el cual su señor padre fue ministro. En 2009, el Peru creció 0,9%, y al siguiente año se creció de rebote, no se podía caer más bajo aun cuando las exportaciones mineras y los precios de los commodities eran altos.
 
Reitera su apreciación convenientemente fatalista en un artículo reciente en el diario expreso, donde mezcla Uranio15 y Nickelodeon. Menciona a   Juan Diego y la sazón de Gastón, y se da tiempo de menospreciar a los ciudadanos que “lavan banderas”, él era muy joven cuando muchos colectivos ciudadanos salían a la calle y lavaban la bandera en respuesta, pacifica, al totalitarismo fujimorista, que imponía una tercera elección. Al ingresar a Expreso, bastión del fujimorismo y aprismo, el periodista se despoja de lo que debería ser su mayor ventaja, la imparcialidad y se lanza, desde la disolución del congreso, abiertamente a mostrarse en desacuerdo con la mayoría de peruanos, sus comentarios contra Vizcarra no son de crítica, sino de abierta hostilidad, y podemos presentir en algunos párrafos de sus artículos, cierto menosprecio por el clamor ciudadano de hacer cambios en nuestro sistema político y judicial.

¿Mijael Garrido Lecca es obligado por su padre para asumir un liderazgo en el APRA?
No se entiende porque asume la defensa de un sistema corrupto, y se enrola en un partido desprestigiado, por una inmensa mayoría de peruanos que considera que todo aquel que entra al APRA es para aprovecharse del estado. El APRA es visto como el partido más corrupto del Peru, solo el fujimorismo parece ganarles en las antipatías de la ciudadanía. Su cercanía familiar con el APRA va más allá de militancia política, su padre fue sin duda un hombre de confianza de Alan García, su amigo íntimo. A tal punto que le encomendó ser su jefe de Campaña en las elecciones del 2006, campaña que como todas está bajo sospecha de haber recibido aportes de las empresas brasileñas. Más cuando el gobierno de Alan García significo para Odebrecht jugosos contratos que se saltaron la valla de las licitaciones, y reportaron grandes ganancias.
 
Es en el segundo alanismo, donde Odebrecht fue la empresa más beneficiada. Garrido Lecca, padre, fue Ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento desde el 28 de julio de 2006 al 20 de diciembre de 2007 y Ministro de Salud del 20 de diciembre de 2007 al 14 de octubre de 2008. Si dejo el gobierno prematuramente fue por el Caso Petroaudios, que llevo a la renuncia del gabinete en pleno. En los últimos años, según fuentes de la fiscalía, el exministro aprista ha sido señalado de recibir coimas de la empresa brasileña Camargo Correa por la adjudicación de la Planta de Tratamiento de Agua Potable de Huachipa. En los documentos incautados al directivo de Camargo y Correa, Pietro Giavina se señala a cuatro funcionarios peruanos como los receptores de las presuntas coimas por las obras de Huachipa: entre ellos al entonces ministro de Vivienda Hernán Garrido-Lecca quien habría recibido 1 millón de dólares. El caso se archivó en Brasil porque la defensa de los investigados logró que las pruebas se declarasen ilegales. Por cierto la planta de tratamiento de Huachipa ha presentado problemas estructurares desde su inauguración, y hasta hace un par de años no conseguía estar operativa ni al 20% de su capacidad.

Por estas evidencias que la fiscalia brasileña obtuvo de las oficinas de Camargo y Correa, dudas si somos benignos, es importante alcanzar un acuerdo con los directivos de Camargo Correa, como la que obtuvo Odebrecht. Mientras no haya acuerdo no se obtendrá de Camargo Correa información sobre las coimas que pagaron en el Perú. Allí lo que hace dudar sobre la buena fe de sus comentarios a favor de mantener el fenecido congreso, que buscaba a toda costa acabar con las investigaciones que realiza la fiscalía y boicotear cualquier acuerdo con las empresas brasileñas que coimearon a los politicos peruanos.

Para Mijael parece que eso de las coimas fue un error involuntario de los políticos peruanos, una inocencia, nadie sabía que Odebrecht era corrupta y corruptora, así que mejor dejar todo como estaba, no hay nada que investigar sobre todo entre 2006 y 2011, años que Odebrecht y demás empresas brasileñas y peruanos consiguieron pingues ganancias bajo el gobierno aprista, y lo que era más importante consiguieron a través de adendas multiplicar el precio inicial de las obras.

Mijael no sorprende cuando usa su columna en Perú 21 para preguntarse o preguntarnos: Pero ¿Qué le probaron a García? Y se responde: “Nada”. El problema es que el poder judicial que sus congresistas favoritos defendían, ese de jueces supremos como Hinostroza o de Fiscales de la nación como Chavarry, o magistrados como el doctor rock, nunca permitió que el gran amigo de su padre fuera investigado como se debía. La ultima investigación por el caso Lava Jato del congreso llego a la conclusión que todos eran inocentes, menos Toledo. Nunca investigo, la comisión de mayoría fujimorista, los decretos que Alan García emitió para exonerar a Odebrecht de cualquier licitación.

Si profundizamos la ligazón familiar con el APRA, Garrido Lecca, padre, es amigo del ex ministro de Educación aprista José Antonio Chang, que solo por una coincidencia es el rector eterno de la Universidad San Martin (la nueva casa del pueblo aprista), si donde Alan y Garrido Lecca, padre, dictaban catedra. Con Chang no solo fue compañero de gabinete en el segundo gobierno aprista, sino también socios en librerías Crisol, Inversiones Quijote, y Alpamayo Entertainment. Si, el rector usaba dinero de la universidad para financiar emprendimientos con su amigo Garrido Lecca, padre. En Crisol Hernan Garrido Lecca y Chang tuvieron de socio y Gerente de la librería a Jaime Carbajal, quien como no podía faltar tenia también un pasado oscuro. Durante la era fujimorista Carbajal fue uno de los hombres de confianza de Montesinos, el encargado de manejar la prensa chicha. Luego, en democracia es apresado en Panamá al encontrar, la policía de dicho país, US$680,000.00 en su poder. Antes de entrar al negocio de Crisol, Carbajal, que parece no podía estar alejado del poder, fue hombre de confianza de César Almeyda, y los dólares que guardaba, se especuló, eran parte de una coima para Toledo.
 
Hay que desearle suerte a Mijael, si no consigue un escaño en el congreso, quizás no pueda cubrir sus necesidades básicas con el sueldo que le paga Expreso, y debara volver a la casa paterna, para reducir gastos.

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