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Miercoles 13 de Mayo del 2020

Educación Privada en el Perú, el congreso debe derogar la ley que los exonera de pagar impuestos


En promedio los colegios privados, en distritos de clase media, recaudan al año por alumno más de 3,000 dolares, por matricula y pensiones escolares. Son pensiones altas a pesar de que ningún colegio paga impuestos, y se acogen siempre a la exoneración del IGV


    Educación Privada en el Perú, el congreso debe derogar la ley que los exonera de pagar impuestos

A estas alturas de la pandemia del coronavirus, con el país paralizado, uno descubre que el mundo perfecto en el que uno vivía no lo era. También uno va revalorizando cosas tan simples como sentarse en un parque y contemplar los árboles, niños jugando o un perro correteando, eran momentos grandiosos, y no lo sabíamos. Muchas cosas en estas largas semanas de aislamiento han perdido valor, y otras cobran vigencia.

En el caso de la educación privada, uno comienza a entender que fuimos víctimas de la ambición de unos pocos, que, aprovechándose de la necesidad de una clase media que buscaba ofrecer a sus hijos una educación de calidad a cualquier precio, se fueron apoderando de nuestros colegios.

El boom económico cambio la educación peruana, en algunos distritos que vieron multiplicar sus habitantes, por los nuevos edificios que se levantaron, la demanda de colegios privados de calidad fue desbordada. Había más niños en edad escolar, que colegios en muchos distritos. Por ello no le fue difícil a los colegios privados aumentar en muchos casos anualmente un 15% las pensiones. Era la ley del mercado, la oferta y la demanda, y los padres entendían, o creían entender, que eran unos privilegiados porque sus hijos asistían al mejor colegio que su dinero podía pagar.

El coronavirus hizo estallar la burbuja escolar. De pronto hay cientos de miles de padres en imposibilidad de seguir pagando las elevadas pensiones de sus hijos, y los colegios se resisten a creer que quienes pagaban puntualmente, y sin preguntar en que gastaban su dinero, ahora se resistan a seguir cumpliendo.

Lo piensan las congregaciones religiosas que tienen desde la colonia privilegios que ninguna otra institución peruana tiene o ha tenido. Hasta el momento ningún colegio, de los grandes, que se auto califican como Asociaciones sin Fines de Lucro, ha considerado por una cuestión de humanidad cristiana buscar un dialogo con esas familias, que como dice la iglesia católica, una y otra vez, son la base del cristianismo.

Era el momento oportuno para que la iglesia católica peruana demostrara que realmente se preocupa por la familia peruana, y mostrara su caridad cristiana apoyando a los padres afectados por esta crisis. Es un tema de solidaridad, y una oportunidad de afianzar la relación entre el colegio y la familia. Aquello parece no importarles, solo cobrar las pensiones completas o con pequeños descuentos.

El fin de una era
El Decreto Legislativo Nº 1476, más que ayudar parece una victoria pírica. Por primera vez los colegios han tenido que informar a los padres sobre su presupuesto. Muchos padres se sorprenden al reconocer en muchos colegios, sobre todo los católicos, que se paga mensualmente por concepto de alquiler de locales. ¿No debieron los colegios sincerar esos conceptos de alquiler? ¿Qué locales alquilan y para qué? ¿O se está pagando por el local que ocupa el colegio, y a quién se paga? Le pagan, como se ha señalado anteriormente a las congregaciones. ¿Es una suerte de franquicia lo que se paga bajo el concepto de “Alquiler de Locales”? Son muchas preguntas que no responderán los colegios.

Los colegios católicos en su mayoría fueron construidos sobre terrenos donados por algún filántropo o por el gobierno, o municipio, porque nacieron siempre bajo la premisa de ser Asociaciones Educativas sin Fines de Lucro, nunca debemos de olvidar aquello.

Sin embargo, a lo largo de las últimas décadas, por la alta demanda de plazas escolares, tanto en distritos de clase media, como en los distritos emergentes, aquella asociación educativa se volvió un negocio que, a diferencia de otros sectores económicos, tenía el beneficio de no pagar impuestos. A pesar de remarcar que su fin no es el lucro, no hay en el Perú una actividad económica más secreta que la educativa. Ningún padre tuvo antes acceso al presupuesto anual del colegio de sus hijos, nunca supo cuánto recibía el colegio en pensiones, ni los gastos que ocasionaba.

Cambiar el sistema por el bien de la educación
No hay marcha atrás, en estos últimos días han sido miles de padres los que han retirado a sus hijos de los colegios privados, perdiendo estos un ingreso fijo. Como habrá otras familias que deberán recurrir a préstamos para pagar las pensiones escolares a fin de que sus hijos no pierdan la matricula en el colegio que pensaron era el suyo, y al que quieren. Hoy se sorprenden que el colegio es de unos pocos, que bajo el concepto de "personal administrativo" reciben jugosos sueldos, que ellos mismos se otorgan, y no estan dispuestos, aún en esta coyuntura, a acabar con sus privilegios.

Si el estado quiere transparentar la educación peruana, debería exigir que los directores y promotores den a conocer cuánto ganan, cuál es su sueldo, que bonos se han auto entregado, y sobre todo quienes son sus proveedores, si no están cobrando a estos una comisión, sin importar la calidad del servicio.

Acabar con los privilegios de unos pocos
Es un chantaje emocional el que hacen los colegios privados, hacer que decidan los padres en el momento entre pagar las pensiones con mínimos descuentos o retirar a sus hijos del colegio. Después de todo los colegios privados, sobre todo los más prestigiosos, los más caros, saben que por cada alumno que pierdan hay otro dispuesto a tomar su lugar. Y ganaran con la cuota de ingreso.

Si el estado ofreciera una educación de calidad, como se intentó durante la gestión del ministro Saavedra, que fue boicoteada por sectores ligados a la iglesia católica, y a Fuerza Popular, la clase media retornaría a los colegios públicos, como lo hacen las clases medias de Europa o Estados Unidos. Solo en países tercermundistas como el Perú la educación escolar se vuelve una carga económica para las familias, que ven en la educación la mejor inversión que puede hacer, y están dispuestas hasta endeudarse para mantener a sus hijos en los mejores colegios.

De las deficiencias de nuestro sistema educativo, los promotores de colegios se han beneficiado, cuanto más declinaba la educación pública más demanda tenían los colegios privados, y estos subían las pensiones, amparados en la oferta y la demanda, pero claro el colegio no es un negocio, o no deberia serlo si es una Asociaciones sin fines de lucro. Nunca debimos permitir que sin sustento fueran aumentando las pensiones. No nos interesaba que cada aumento indiscriminado significara para una familia tener que dejar el colegio en el que estudiaron sus hijos con los nuestros desde inicial.

Sin duda no hay caridad cristiana en los colegios peruanos, y ahora lo saben esas miles de familias que salieron a las calles, una gran masa de católicos, alabando a dios, y con consignas como “con mis hijos no te metas”, azuzados por una camarilla de sacerdotes de ultra derecha, pero pueden estar seguros que esos miles que ayer salieron a las calles siguiendo a sus pastores, hoy no encuentran alivio en la crisis de aquellos que los utilizaron políticamente para sus más bajos fines, acabar con el ministro Saavedra.

La destitución del ministro Jaime Saavedra y poco después de su sucesora Marilú Martens, fue un muy bien orquestado complot de los grupos políticos, como el fujimorismo y la familia Acuña, con la iglesia católica. No es de extrañar que hoy en día el Consorcio de Colegios Católicos del Peru, este encabezado por sacerdotes y monjas ligados al cardenal Cipriani. Los mismos que se niegan a reducir las pensiones escolares.

Cuesta creer que dos ministros hayan caído, y con ellos la educación pública, solo por una mentira, por una cadena de noticias falsas, que tuvieron como centro de propagación los colegios católicos. Lo que querían hacernos creer, la curia, era que el ministerio de Educación quería homosexualizar a nuestros hijos, que cambiar la curricula escolar significaba un atentado contra la familia. La verdad es que estaban más preocupados por sus negocios, no por la familia, la realidad es que necesitaban eliminar a los ministros de educación que habían renovado la educación pública, profesionalizando a los profesores, ampliando el horario de muchas escuelas, y que comenzaba a ser un fastidio para el Consorcio de centros educativos Católicos y para los colegios laicos privados.

La guerra total entre el congreso y el poder ejecutivo se inicia con fanáticos católicos y evangélicos en las calles, buscando que PPK destituya a su ministro estrella. Al no ofrecerles en bandeja de plata su cabeza, recurren al poder del fujimorismo, que no duda en interpelar al ministro Saavedra.

La razón por la que los colegios católicos, evangélicos y laicos quisieron acabar con el ministro Saavedra es que se filtró el borrador del nuevo reglamento de colegios privados, que podía acabar con el sistema bien organizado de educación sin fines de lucro, pero que no rendía cuentas a nadie. ¿Pruebas? Revisar Diario Gestión del 23 de agosto 2016, si solo unas semanas después de que asumiera la presidencia PPK: https://gestion.pe/economia/colegios-privados-lima-cuestionan-ministro-educacion-jaime-saavedra-113303-noticia/

Somos una economía liberal todos deben pagar impuestos.
Resulta escandaloso que por décadas hayamos permitido la exoneración de impuestos en beneficio de unos pocos, y en perjuicio de muchos. Cada año que dejaron de pagar impuestos los colegios privados hemos perdido la oportunidad de construir nuevos colegios donde se necesitaban.

Lo mejor sería, ante la intransigencia de los dueños de los colegios, que el congreso derogara la ley que los exonera del pago de impuestos a los colegios particulares, y también a las universidades. Vamos a dejar de cargar la educación peruana sobre los hombros de sacrificados promotores educativos, que cada año tienen más perdidas que ganancias.

Son miles de millones de soles los que el estado ha dejado de percibir por exoneraciones a colegios privados. Hay que comenzar a hacer que quien tiene dinero de sobra pague los colegios caros, y quienes viven de su trabajo, de un pequeño negocio, tengan la oportunidad de acceder a mejores colegios para sus hijos, sin un gasto oneroso.

Está en el actual congreso acabar con este mal habido beneficio que tienen los colegios privados, y que con lo que se recaude se cree un fondo que vaya únicamente a la construcción e implementación de nuevos colegios en lugares donde se necesiten. Estamos a tiempo de cambiar, y recuperar una tradición que se perdió, la de escuelas públicas eficientes, que contaban con la mejor infraestructura escolar, y los mejores maestros. Cuando mejoremos nuestro sistema escolar publico habrá más oportunidades para la mayoría de peruanos que necesitan una educación de calidad para alcanzar sus metas.


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