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Miercoles 11 de Noviembre del 2020

Perú ¿Cómo salimos de la crisis política?


Nadie quiere a Manuel Merino, elegido presidente por los caudillos políticos, ni la comunidad internacional que aún no lo reconoce; la única solución es que el mismo congreso destituya a Merino y elija entre ellos a un nuevo presidente


Per Cmo salimos de la crisis poltica

No hay marcha atrás, la destitución de Martin Vizcarra es un hecho; pero podemos, si continuamos las protestas, sacar del poder a las fuerzas golpistas. No dando un contra golpe de estado, no llamando a las puertas de los cuarteles, sino forzando a esos mismos congresistas golpistas que elijan entre ellos a un nuevo presidente del congreso, que asuma la presidencia de la república inmediatamente.

Sin duda es casi imposible que el pueblo peruano acepte en la presidencia a un miembro de Acción Popular, de Alianza por el Progreso, Frepap, Fuerza Popular, Podemos… Así que debemos buscar entre aquellos congresistas, los pocos, a quién se ha caracterizado por no haber caído nunca en extremismos, ni que tengan antecedentes delictivos. Hay que recordar que el actual usurpador que habita el palacio de gobierno, tiene varios casos por corrupción, como el contratar a sus familiares cuando fue congresista en periodos anteriores.

Nosotros, como un medio de comunicación independiente que considera que todo extremismo daña al Perú, creemos que la presidencia de la república debe recaer en la congresista Zenaida Solís Gutierrez. Es quién mejor representa la imparcialidad que debería tener un político, cuando asume una gestión pública, no se debe a sus ideologías, sino a los electores que confiaron en sus capacidades.

Este cambio permitirá que vuelvan algunos ministros que son imprescindibles en estos momentos como Pilar Mazzetti.

El partido Morado, y aquellos congresistas que quieren realmente al Perú, deberían pedir, lo antes posible, la destitución de Manuel Merino, y convocar a nuevas elecciones para la presidencia del congreso.

La situación actual lo amerita, los congresistas peruanos saben que no tienen alternativa, que cada día más gente sale a las calles a protestar, y en algún momento aquella masa incontrolada puede generar una excesiva represión policial, causando la muerte de peruanos, que solo buscan recuperar la democracia. Si esto sucediera nadie podría parar una revolución, los componentes están en el aire. Las revoluciones se producen siempre en medio de una crisis económica, y sumado al factor político, el compuesto está listo para explotar.

La gente que sale a las calles a protestar, o que hace sonar cacerolazos desde sus casas; las que llenan de insultos a los congresistas y sus partidos en las calles y las redes, millones de peruanos que de una forma u otra hacen sentir su disgusto por esta situación, se sienten estafados por la clase política que prometió en campaña dar el puntillazo final al sistema político y del poder judicial corrupto, y no lo ha hecho; sino que en su lugar han buscado, desde que asumieron funciones en marzo, desestabilizar al poder ejecutivo, censurar ministros, acabar con todo un gabinete, elegir miembros del TC afines a sus partidos e intereses, como eliminar la SUNEDU.

La historia recordara si los hombres y mujeres que hoy ostentan el poder absoluto, los caudillos que financian los partidos políticos, supieron rectificar su error y revertir esta crisis; o como ha sucedido muchas veces en el pasado la insensatez se impone y nuevamente con sus acciones arbitrarias estén incubando en esta nueva generación de jovenes el germen de la insurrección; la idea, que parecía pretérita, de que solo con la violencia se pueden producir los cambios que necesita el Perú.

Mientras escribimos este editorial escuchamos decir, en Canal N, a Antero Flores-Araoz: "que tiene que ver la población con que se cumpla un mandato constitucional"; sí, para el señor Flores-Araoz la población no importa, no tiene la gente derecho a reclamar nada. Para su estirpe político una vez que el ciudadano vota debe aceptar las ocurrencias del congresista o presidente por el que voto. No parece comprender que la democracia nace del pueblo, y los políticos se deben a sus electores, no a los caudillos que deciden, hasta ahora a dedo, quien postula en sus listas al congreso; allí esta la razón por la que los caudillos políticos, llámese Cesar o Virgilio Acuña,  Luna Galvez, Diez Canseco Terry, o Keiko Fujimori se han resistido tanto a los cambios en el sistema político.


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