• Siganos en:
Home Economía

CADE 2019 más de lo mismo Solo una reunión de amigos

Desde 1961 se realiza anualmente la Conferencia Anual de Ejecutivos, CADE. El evento más que un impacto económico siempre ha sido una gran tribuna para los políticos. En el CADE de 1989 Mario Vargas Llosa expuso sus planes neoliberales para el Perú. En 1991, en Arequipa, Fujimori criticó en el discurso de clausura el salario de los senadores y diputados (4 meses después disolvería el congreso). En el CADE de 1993 Jorge Picasso, presidente de la CONFIEP, propuso la reelección presidencial de Alberto Fujimori.

Algo que no se discute en ningún CADE es la responsabilidad que tienen los empresarios en el desarrollo del Perú, y su incapacidad de salir del ambiente seguro en el que están, que les impide emprender inversiones en tecnología, automatización, y desarrollar una industria de exportación que compita con sus pares del mundo entero.
 
Los mayores grupos económicos mantienen sus inversiones seguras, no apuestan en automatizar sus fábricas o proyectos tecnológicos. 
Hace poco se descubrió Litio en territorio peruano, lo que nos llevaría a tener un nuevo boom económico gracias a un commodities necesario para la industria mundial actual y del futuro. La pregunta que todos nos hacemos es si los empresarios peruanos tienen planes para explotar los yacimientos, y exportar el litio como materia prima, o sus equipos de I+D+i ya tienen proyectos para industrializar el Litio y desarrollar dispositivos tecnológicos o componentes como las baterías de litio que necesita la industria tecnológica. La respuesta no la encontraremos en CADE 2019. Cada reunión de ejecutivo es como la anterior, una tertulia de amigos que charlan sobre proyectos que nunca se realizan, sobre posibilidades que nunca se cristalizan, y sobre todo es un palco desde donde los empresarios nos dibujan un país maravilloso, camino al desarrollo.
Hay que recordar los CADE’s de los años 80’s cuando éramos un país imposible, con 12 apóstoles económicos, que todos juntos no alcanzaban el status de multimillonario que tienen hoy sus pares modernos. Según Forbes 6 peruanos están en la lista de los hombres más ricos del planeta.
Por primera vez en nuestra historia tenemos el capital necesario para estar a la par con el mundo desarrollado. Nuestras empresas están entre las más grandes y rentables del continente. Nuestros bancos han superado hace muchos años a sus pares latinoamericanos, y compiten con bancos de Brasil y Chile, la elite financiera sudamericana. 
En este panorama alentador, que impide que nuestra clase empresarial se atreva a avanzar y arriesgar para que tantos la empresa privada como la sociedad peruana alcancen el ansiado desarrollo económico.
Es imposible ser un país desarrollado sin una sólida elite empresarial. Sin embargo, a pesar de ellos, nuestra clase empresarial es tímida, no busca correr riesgos, sigue anclada en el pasado, seguimos con una economía de fines del siglo 20, y no de la segunda década del siglo 21. 
 
Si Velazco hizo algo bueno para la economía peruana fue empujar a las elites económicas a invertir en otros negocios, y no mantener sus bases económicas en la agricultura como hasta entonces. Sin embargo, hoy la mayoría de holding económicos vuelven a invertir en proyectos agro industriales, eso es bueno, ha conseguido que exportemos miles de millones de dólares de productos agropecuarios, y mantiene el pleno empleo en el campo. No obstante, ese boom económico está supeditado a una ley con nombre propio, que incentiva la inversión en el campo, mantiene un sistema laboral con menos derechos y beneficios que el que tiene la industria y servicios. Ese beneficio, subsidio podríamos llamarlo también, beneficia a poderosos grupos como el de los Romero, y allí la suspicacia cuando descubrimos que dicho grupo financia con millones de dólares la campaña de un partido político.
  
Inversiones seguras ganancias menores 
El empresario peruano invierte como es normal donde sabe que obtendrá grandes beneficios económicos, sin mucho riesgo de capitales. Por ejemplo, uno de los grupos más poderosos del Perú, el grupo Intercorp, cuyo dueño según Forbes es el hombre más rico del Perú, tiene más de 70 empresas en distintos rubros económicos. De Intercorp no se conoce una inversión en un proyecto tecnológico, ni en haber construido una fábrica automatizada, ni en desarrollar aplicaciones para internet. No, sus mayores ganancias vienen del sector bancario, de centros comerciales, supermercados, seguros, farmacias, etc. De comprar empresas rentables, no de crearlas. Es el caso de Bembos, la cadena peruana de hamburguesas. Cuando Intercorp la compro muchos pensaron que sería la carta de los Rodriguez-Pastor para desarrollar una cadena de comida rápida a nivel global, que compitiera con las insulsas McDonald's y Burger King, sin embargo, eso nunca sucedió, todo el potencial que tiene Bembos, solo es aprovechado en el mercado peruano. Otra de sus grandes compras ha sido la de Intralot, la empresa que tiene una cartera de loterías, entre ella la Tinka. Es decir, el hombre más rico del Perú, que está entre los 500 hombres más ricos del mundo, vende hamburguesas y loterías a los peruanos.
 
Ese es la gran razón por la que nuestros países no crecen más, porque nuestros empresarios llegaron al límite, no saben o no les interesa subirse a la ola tecnológica que mueve el mundo actual. Son hábiles cuando se trata de buscar exoneraciones fiscales, influir en politicos, reclamar cuando se discute elevar el sueldo mínimo de sus trabajadores, o quejarse de lo elevado del impuesto a la renta (el peruano es uno de los más bajos de la región), pero en cuanto a innovación tecnológica, mejorar la productividad de sus negocios, exportar productos con valor agregado… No, eso no está en sus posibilidades.
 
¿El mismo país que creció ayer 8% porque no crece hoy igual?
Perú es un país, no de posibilidades, sino de realidades. La economía peruana es de libre mercado, depende de las inversiones privadas para crecer sostenidamente. Si un holding empresarial cree que va ganar más dinero vendiendo hamburguesas o construyendo malls, entonces estamos en problemas. Aunque los economistas, manipuladores, siempre responsabilizan al estado por el bajo crecimiento de nuestra economía, y repeten que el estado debe dar incentivos, bajar impuestos, y reducir beneficios a los trabajadores. La verdad es que mientras la empresa privada no invierta en sectores donde el riesgo pude ser grande, pero las ganancias aún mayores, no podremos nunca mantener un crecimiento del PBI sostenido. 
 
Antes crecíamos más porque éramos un país con muchos déficits. Como el de la construcción, del entretenimiento, alimenticio, retail… Nuestros campos no tenían los capitales necesarios para sacar provecho de las tierras más fértiles del mundo… Las ciudades del interior no tenían malls, supermercados, industrias, restaurants de comida rápida, había mucho espacio para crecer. Gracias al boom de materias primas, que inyecto mucho dinero a la economía peruana, crecimos como nunca, y los empresarios peruanos aprovecharon aquel gran momento económico, consiguiendo en una década cambiar al Perú completamente. El Perú del año 2000, que tenía al 58% de sus habitantes bajo la línea de la pobreza, que exportaba menos de 10 mil millones de dólares, hoy superamos los 40 mil millones de dólares, que tenía el porcentaje más alto de desempleados de la región, hoy es otro. Se consiguió gracias a una sinergia de la pequeña, mediana y gran empresa, con un estado que alentó las inversiones privadas. 
 
Todo cambio cuando los precios de las materias primas cayeron, sin embargo, consolidamos una elite empresarial y una clase media amplia que aseguraba un mercado para los productos y servicios que la empresa privada ofertaba. Es por ello que a diferencia de otros países el Perú nunca decreció, mantuvo un crecimiento sostenido menor, pero constante.
 
La respuesta del empresariado fue mantener sus inversiones en sectores que conocía, pero renuncio a proyectos más ambiciosos que le permitieran exportar productos con mayor valor agregado, o emprender servicios que el mundo requería. En los últimos años, sobre todo con Humala se redujo el impuesto a la renta, se emprendió megas obras de infraestructura como el tren eléctrico, para incentivar la economía, ante el congelamiento premeditado de la inversión privada. 
 
Sin embargo, sabemos que el desarrollo pasa porque los grandes capitales peruanos inviertan en tecnología e innovación, algo que hasta ahora los grandes holdings peruanos no lo hacen. Mientras no suceda, mientras el peruano común no entienda que el estado recauda impuestos y da servicios, pero no da trabajo, ni puede, ni debe invertir nuestro dinero, seguirán los politicos, en cada elección, ofreciendo lo imposible. Haciéndonos creer que el responsable de nuestro estancamiento es el gobierno de turno, no nuestra clase empresarial. O quien sabe quizás el 2021 gane el candidato que ofrece control de precios y demos un giro a la economía. 

Déjanos tus Comentarios