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Los modernos métodos tecnológicos chinos para reprimir disidencias

No es ciencia ficción, es una realidad, China usa la tecnología para espiar a minorías étnicas. Un ensayo para lo que sera la revolución del 5G, y el poder que dará a los gobiernos que controlen la nueva red.

Documentos secretos obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en sus siglas en inglés) demuestran la existencia de un sistema de represión chino contra minorías como uigures, kazajos y otras minorías musulmanas en la provincia de Xinjiang, en el que el uso de la tecnología permite ser mas eficaces a los servicios secretos chinos.
  
Los uigures son una minoría étnica mayoritariamente musulmana con base en Xinjiang, en el oeste de China.
 
Los documentos fueron filtrados a varios medios de comunicación occidentales por un miembro del establishment político chino que busca responsabilizar al presidente Xi por detenciones masivas de musulmanes.
 
Un grupo uigur de derechos humanos dice que China tiene más de 500 centros de detención, prisiones y "campos de re-educación" en Xinjiang.
 
China ha detenido a más de un millón de musulmanes uigures en Xinjiang en los últimos tres años.
 
Los grupos de derechos humanos dicen que estos llamados campos de re-educación son un intento de suprimir la religión y la identidad islámica de los uigures al detenerlos involuntariamente sin juicio, a veces con amenazas de violencia y tortura.
 
Según los documentos, en respuesta a una serie de ataques violentos perpetrados por militantes uigures en 2014, Xi dijo a los líderes del partido que debían "ser tan duros como ellos y no mostrar absolutamente ninguna piedad".
  
Xi insinuó la necesidad de controlar la disidencia musulmana, aunque no pidió la detención masiva y se resistió a prohibir por completo el Islam en el país. “Debe haber una remodelación y transformación educativa efectiva de los delincuentes. E incluso después de que estas personas sean liberadas, su educación y transformación deben continuar”, habría declarado Xi en la reunión del partido comunista Chino.
 
El gobierno chino ha negado cualquier abuso de derechos humanos, diciendo que los esfuerzos son importantes para combatir el extremismo y el terrorismo.
 
Los documentos filtrados consisten en 24 documentos, que incluyen casi 200 páginas de discursos internos de Xi y otros líderes, y más de 150 páginas de directivas e informes sobre la vigilancia y el control de la población uigur en Xinjiang.
 
También hay referencias a planes para extender las restricciones al Islam a otras partes de China.
 
El Partido Comunista también tiene un manual especial que instruye a los funcionarios sobre cómo tratar con los estudiantes uigures que regresan de la universidad y descubren que sus familias han sido encarceladas como parte de la detención masiva. Cuando los estudiantes preguntan dónde están sus familiares, se les dice a los funcionarios que digan: "Están en una escuela de capacitación colectiva establecida por el gobierno para someterse a un programa de estudio e instrucción sistemática".
 
El manual alienta a los funcionarios a comparar el estado mental de los familiares detenidos con una enfermedad grave y contagiosa como el SARS, que requiere la "cuarentena" de los campos de detención uigures.
 
"Si fue descuidado y atrapó un virus infeccioso como el SARS, tendría que someterse a un tratamiento cerrado y aislado, porque es una enfermedad infecciosa", indican.
 
Los uigures son una minoría étnica mayoritariamente musulmana con base en Xinjiang, en el oeste de China. Muchos uigures llaman a la región Turquestán Oriental.
  
Varios uigures han sido arrestados por cargos débiles, como enviar mensajes de texto a personas fuera de Xinjiang o ajustar sus relojes dos horas antes de la zona horaria de Beijing para alinearse con el horario natural de Xinjiang.
 
Los documentos también les dicen a los funcionarios que digan que los detenidos "tienen muy buenas condiciones para estudiar y vivir allí", y que la matrícula, la comida y los costos de vida son gratuitos.
 
Los ex detenidos han descrito que los centros de detención están superpoblados y tienen normas de higiene casi inexistentes. También recordaron haber sido encadenados a las sillas y obligados a cantar canciones de propaganda para conseguir comida.
  
Otra parte del documento dice que la "capacitación" debe realizarse a puerta cerrada "de lo contrario, nunca podrán erradicar completamente ese terco cáncer en su pensamiento y podrían ser manipulados y explotados fácilmente".
  
“Atesore esta oportunidad de educación gratuita que el partido y el gobierno han brindado para erradicar completamente el pensamiento erróneo, también para aprender chino y habilidades laborales. Esto ofrece una gran base para una vida feliz para su usted y su familia”, afirman los funcionarios chinos encargados de estos centros de re-educación.
  
Muchos familiares de uigures detenidos en Xinjiang dicen que sus familiares son profesionales, como médicos y editores, y que no necesitan formación profesional.

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