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Miercoles 19 de Mayo del 2021

El 3 de mayo en Madrid, el cuadro mas emblemático de Goya

Autor: Christine Zappella


El 3 de mayo en Madrid, también llamado Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío o Los fusilamientos del tres de mayo, es un cuadro del pintor español Francisco de Goya terminado en 1814 que se conserva en el Museo del Prado de Madrid


El 3 de mayo en Madrid, el cuadro mas emblemtico de Goya

Antecedentes: Napoleón pone a su hermano en el trono de España
En 1807, Napoleón, empeñado en conquistar el mundo, atrajo al rey de España, Carlos IV, a una alianza con él para conquistar Portugal. Las tropas de Napoleón entraron en tropel en España, supuestamente de paso, pero pronto las verdaderas intenciones de Napoleón se hicieron claras: el emperador francés quería acabar con la monarquía borbónica, e instaurar una nueva monarquía imponiendo a su hermano José Bonaparte como nuevo rey de España.

2 y 3 de mayo de 1808
El 2 de mayo de 1808 se rebelaron miles de españoles. El 3 de mayo, estos luchadores por la libertad españoles fueron detenidos y masacrados por los franceses. La sangre española corría literalmente por las calles de Madrid. Aunque Goya había mostrado simpatías francesas en el pasado, la matanza de sus compatriotas y los horrores de la guerra dejaron una profunda impresión en el artista. Conmemoró los dos días de este espantoso levantamiento en pinturas. Aunque el 2 de mayo de Goya (arriba) es un tour de force de cuerpos retorciéndose y caballos cargando que recuerda a la batalla de Anghiari de Leonardo, su 3 de mayo de 1808 en Madrid es aclamado como uno de los grandes cuadros de todos los tiempos, e incluso ha sido llamada la primera pintura moderna del mundo.

La muerte espera
Vemos una fila de soldados franceses apuntando con sus armas a un español, que extiende los brazos en sumisión tanto a los hombres como a su destino. Una colina rural detrás de él ocupa el lugar del muro de un verdugo. Un montón de cadáveres yace a sus pies, chorreando sangre. Al otro lado, una línea de rebeldes españoles se extiende sin cesar por el paisaje. Se cubren los ojos para evitar ver la muerte que saben que les espera. La ciudad y la civilización están muy por detrás de ellos. Incluso un monje, inclinado en oración, pronto estará entre los muertos.

Transformando la iconografía cristiana
La pintura de Goya ha sido alabada por su brillante transformación de la iconografía cristiana y su conmovedor retrato de la inhumanidad del hombre hacia el hombre. La figura central del cuadro, claramente un trabajador pobre, ocupa el lugar del Cristo crucificado; se está sacrificando por el bien de su nación. La linterna que se encuentra entre él y el pelotón de fusilamiento es la única fuente de luz en la pintura, e ilumina deslumbrantemente su cuerpo, bañándolo en lo que puede percibirse como luz espiritual. Su rostro expresivo, que muestra una emoción de angustia más triste que aterrorizada, se hace eco de la oración de Cristo en la cruz: "Perdónalos Padre, no saben lo que hacen". Una inspección minuciosa de la mano derecha de la víctima también muestra estigmas, haciendo referencia a las marcas hechas en el cuerpo de Cristo durante la crucifixión.

La pose del hombre no solo lo equipara con Cristo, sino que también actúa como una afirmación de su humanidad. Los soldados franceses, por el contrario, se vuelven mecánicos o como insectos. Se funden en una criatura sin rostro y de muchas patas, incapaz de sentir la emoción humana. Nada les impedirá asesinar a este hombre. La profunda recesión en el espacio parece implicar que este tipo de brutalidad nunca terminará.

No hay heroísmo en la batalla
Esta descripción de la guerra fue una desviación drástica de la convención. En el arte del siglo XVIII, la batalla y la muerte se representaban como un asunto incruento con poco impacto emocional. Incluso los grandes románticos franceses estaban más preocupados por producir un hermoso lienzo en la tradición de las pinturas históricas, mostrando al héroe en el acto heroico, que por crear un impacto emocional. La pintura de Goya, por el contrario, nos presenta a un antihéroe, imbuido de un verdadero patetismo que no se había visto desde, quizás, la antigua escultura romana de El galo moribundo. La figura central de Goya no está pereciendo heroicamente en la batalla, sino más bien muerta a un costado del camino como un animal. Tanto el paisaje como la vestimenta de los hombres son anodinos, lo que hace que la pintura sea atemporal. Sin duda, esta es la razón por la que el trabajo sigue estando cargado de emociones en la actualidad.

El Legado
Los futuros artistas también admiraron "El 3 de mayo de 1808 en Madrid", y tanto Manet como Picasso lo usaron como inspiración en sus propias representaciones de asesinatos políticos, como la "La ejecución del Emperador Maximiliano", de Manet, y "Masacre en Corea" de Picasso. Junto con el Guernica de Picasso, el 3 de mayo de Goya sigue siendo una de las imágenes más escalofriantes jamás creadas de las atrocidades de la guerra, y es difícil imaginar cuánto más poderoso debe haber sido en la era pre-fotográfica, antes de que la gente fuera bombardeada con imágenes de guerra en los medios. Una poderosa declaración contra la guerra, Goya no solo critica a las naciones que hacen la guerra entre sí, sino que también nos amonesta a nosotros, los espectadores, por ser cómplices de actos de violencia, que no ocurren entre entidades abstractas como "países", sino entre seres humanos que se encuentran a unos pocos metros unos de otros.


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