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Caral la Civilización mas antigua de las Americas

Durante mucho tiempo los arqueólogos han buscado descubrir el eslabón que transformo a comunidades primitivas en Sociedades complejas. En qué momento se pasó de la choza que los cubría de la lluvia a palacios y templos para sus dioses. En el momento que dominaron las técnicas de construcción comenzaron las civilizaciones. En Perú los arqueólogos parecen haber encontrado la respuesta en una ciudad perdida de pirámides al norte de Lima: Caral. Tiene casi cinco mil años y en sus muros, sus utensilios, sus canales de drenaje, sus herramientas de trabajo, o sus instrumentos musicales podemos interpretar los sucesos que los llevaron a alcanzar el grado de civilización.

Seis montículos de tierra y roca surgen del desierto azotado por el viento. Estamos en el valle de Supe, cerca de la costa del Perú. De similar estructura y gigantes, parecen ser obra de la naturaleza, montañas protectoras en una región árida, un callejón entre el Océano Pacífico y los pliegues de la Cordillera de los Andes. Pero nuestra visión nos engaña. Estas no son montañas, sino pirámides hechas por el hombre, son los restos de una ciudad que floreció hace casi 5,000 años. Es sin duda el centro urbano más antiguo de América y uno de los más antiguos del mundo.

La investigación desarrollada por la arqueóloga peruana Ruth Shady Solís de la Universidad de San Marcos sugiere que Caral, como se conoce el complejo de 150 acres de pirámides, plazas y edificios residenciales, era ya una metrópolis próspera en el mismo periodo que se construían las grandes pirámides de Egipto. La arqueóloga cree que Caral también puede responder preguntas persistentes sobre los orígenes misteriosos de los incas, la civilización que una vez se extendió desde el actual Ecuador hasta el centro de Chile y dio origen a ciudades como Cuzco y Machu Picchu. Caral incluso puede tener una clave para desentrañar los orígenes de las civilizaciones peruanas.

Aunque descubierto en 1905, Caral primero llamó poca atención, en gran parte porque los arqueólogos creían que las estructuras complejas eran bastante recientes. Pero la escala monumental de las pirámides había tentado a Shady durante mucho tiempo. Comenzó las excavaciones en 1996, con un presupuesto ajustado y condiciones adversas. Caral se encuentra a catorce millas de la costa y 120 millas al norte de la capital de Perú, Lima, en una región desértica que carecía en ese tiempo de carreteras pavimentadas, electricidad y agua pública. Shady, que reclutó a 25 soldados peruanos para ayudar con las excavaciones, a menudo usaba su propio dinero para avanzar en el trabajo.

Durante dos meses, ella y su equipo buscaron los restos rotos de ceramios, llamados tiestos, que contienen la mayoría de esos sitios. No encontrar ninguno solo la excitaba más; Significaba que Caral podría ser lo que los arqueólogos llaman precerámica, o existente antes del advenimiento de la tecnología de cocción en la zona. Shady finalmente concluyó que Caral fue anterior a los asentamientos olmecas al norte por 1,000 años. Pero los colegas permanecieron escépticos. Ella necesitaba pruebas.

 

Prueba de Longevidad

Después de limpiar cuidadosamente los escombros y la arena de varios milenios, desenterraron de la pirámide Mayor escaleras, paredes circulares cubiertas con restos de yeso de colores y ladrillos cuadrados. Finalmente encontraron los restos conservados de Shicras, bolsas hechas con fibra vegetal usados para cimentar la construcción de pirámides, una tecnica de construcción antisísmica milenaria.

Shady envió muestras de los tejidos encontrados en Caral a Jonathan Haas en el Field Museum de Chicago y a Winifred Creamer en la Universidad Northern Illinois. En diciembre de 2000, se confirmaron las sospechas de Shady: los restos tenían 4.600 años. Tomó las noticias con calma, pero Haas dice que "estuvo prácticamente histérico durante tres días después". En el número del 27 de abril de 2001 de la revista Science, los tres arqueólogos informaron que Caral y las otras ruinas del Valle de Supe son "el lugar de algunas de las primeras concentraciones de población y arquitectura corporativa en América del Sur”.

 

Caral Hoy

A pesar de llevar más de una década trabajando en el sitio, los arqueólogos encabezados por Shady siguen encontrando material arqueológico que da nuevas luces sobre las conexiones que tuvo la civilización Caral con otras culturas de valles cercanos y más allá. Pero lo que más le ha llamado la atención a la estudiosa es la numerosa cantidad de productos de la selva. Por ejemplo, las plumas de guacamayo verde y los tocados con el diseño conocido como “ojo de Dios”. Ruth Shady hace notar que dichos productos son aún usados en la Amazonía y son símbolo de buena posición social para diferentes etnias.

La arqueóloga indicó que algunos productos pueden entenderse como parte del intercambio comercial entre distintas regiones. Sin embargo, otros podrían ser la pista de una fuerte migración de la Amazonía hacia la Costa debido a problemas climáticos.

Shady relató que en sitios como Miraya o Vichama se han encontrado sodalita, un mineral extraído en Bolivia. Incluso se ha hallado en Caral un infante enterrado a la usanza de la cultura Chinchorro, desarrollada entre Moquegua y el norte del actual Chile.

Entre los vestigios importantes que se han hallado en Caral está el Quipu más antiguo, lo que prueba que el Quipu fue usado por muchas civilizaciones peruanos durante milenios, entre ellas la Inca. También se han encontrado instrumentos musicales.

Sin duda Caral se ha ganado un sitio en la historia de la Humanidad.

 

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